Ramón H. Potosme
Tras 25 años de los Acuerdos de Sapoá, que ayudaron a que se lograra la paz en Centroamérica junto con los acuerdos de Esquipulas I y II, uno de los negociadores centroamericanos, el salvadoreño Oscar Santamaría, señala que esas lecciones deben servir para concertar agendas de nación y no de gobierno o un partido político. Según el político salvadoreño, de esta manera se incluyen las ideas de todos los sectores de una nación y garantizan continuidad más allá de una administración gubernamental.
::: ¿Por qué es importante recordar los acuerdos de paz?
Estos acontecimientos repercuten
y trascienden a las sociedades nuestras después de una crisis que ha pasado un país, luego de sufrir confrontaciones internas. Indudablemente que ese es un paso que dan nuestros pueblos dándole lugar a la razón y haciendo a un lado la fuerza.
Dicen que los pueblos que no leen su historia están condenados a repetirla, por eso yo creo que la historia hay que conocerla.
Son pasos enormes que se dieron, los costos de la guerra, y lo más lamentable es la pérdida de vidas humanas. Pero la paz también tiene costos y hay que construir esta paz y no es solo el 25 aniversario de Sapoá sino todos los días permanentemente. La paz hay que hacerla entre todos. Por lo tanto, ese es el compromiso que tenemos todos los nicaragüenses, salvadoreños, los centroamericanos de poder lograr que esta paz sea firme y duradera como lo decían los Acuerdos de Esquipulas.
::: ¿Se ha logrado esa paz o está en riesgo?
Riesgos siempre van a haber. Tam
En ese periodo fue ministro de Justicia, ministro de la Presidencia y ministro de Relaciones Exteriores. Además, fue secretario del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) del año 2000 al 2004.
Santamaría es doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales y tiene un posgrado en Derecho Laboral. Ha sido merecedor de condecoraciones por parte de los gobiernos de El Salvador, Argentina, Chile y Brasil. También ha incursionado tanto en los campos de organismos empresariales como en la actividad académica. Haciendo uso de su experiencia y conocimiento ha disertado tanto a nivel nacional como internacional y ha participado en más de una docena de eventos internacionales.
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- «Es necesario crear una cultura de paz, que sepamos apreciar lo que es una sociedad sobre la base de ideales comunes. Eso es posible, a pesar de las diferencias”,
- Oscar Santamaría, negociador del gobierno ante el FMLN en 1989.
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bién tenemos derecho a pensar de manera distinta, pero no debemos de perder de vista y poder conservar la unidad en la diversidad. Está bien que podamos pensar de manera diferente, pero hay aspectos de denominador común que atañen a todo el conjunto y esa es la parte que nos toca trabajar, porque los peligros van a haber siempre, la historia humana es así. Es necesario crear cultura de valores, cultura de paz, hay que trabajar mucho y saber apreciar una sociedad que pueda construirse sobre la base de ideales en común. Eso es posible. A pesar de que yo tenga diferencias con alguien, van a haber aspectos de la vida de esta sociedad en la que coincidimos todos. Entonces por qué no privilegiamos las coincidencias sobre las diferencias.
::: En el caso de El Salvador usted era parte de los negociadores. ¿Cómo lograron acuerdos?
Ahí está el ejemplo. Debatimos, confrontamos las ideas, establecimos las diferencias y las aproximaciones y trabajamos más sobre las aproximaciones y coincidencias que sobre las diferencias. Dijimos: “Hay aspectos que pueden ser no el ciento por ciento de lo que usted quiere o de lo que yo quiero”. Muchos de los acuerdos nuestros fueron con base en concesiones mutuas. Usted planteaba un tema; yo, otro. Al final establecíamos un intercambio alrededor de lo que eran las propuestas sobre la base de tener un punto de honor, lograr que el país, la sociedad salvadoreña pudiese salir adelante de la crisis que le azotaba, que era la guerra.
::: Cuando se inicia un diálogo, ¿deben los actores ponerse a negociar entre iguales aun cuando alguien tenga más fuerza que el otro?
Otros han dicho con qué peso y poder llega usted a la mesa. Eso es lo que muchos se preguntan. Probablemente hay una base de razón al hablar de que yo voy a ir a una mesa a hablar con mi contraparte en el grado que yo pueda tener o no la oportunidad de hacer valer mi posición. Creo que eso ha ocurrido. Yo sí creo que hay otros aspectos en esta temática. Cuando usted, con su proyecto que tenía inicialmente, unilateralmente no lo logró hacer valer, pero en el otro lado, nosotros decimos si esa es una de las batallas que usted libra y no logra el éxito. Luego, usted persiste en mantenerse, aun sabiendo que no se encuentra con toda la capacidad para poder lograr su objetivo, entonces usted entra a hacer su propia reflexión: ¿Será el momento en que yo también haga un giro para que esto que no lo estoy logrando, lo pueda de otra forma? Ese es el punto donde entraron muchos en la razón con elconflicto armado. No podían hacer valer una victoria unilateralmente, revolucionaria en la guerrilla o militarmente en el caso del Ejército. Entonces también se hizo ese proceso de reflexión.
Y eso creo que sí es un punto que así lo vimos, hicimos valer no el poder de la fuerza, sino el poder de la razón.
::: ¿Este tipo de planteamientos se puede aplicar a las diferencias internas en cada país?
Sí. Ahora en día los que he escuchado que quieren generar estabilidad política y social y tranquilidad y orden y seguridad hablan de agendas de país, agendas de nación. Ya no hablan de agendas de turno, porque la agenda turno es su propio proyecto. Hablar de agenda de país es involucrar a todos los sectores de una sociedad en la que le dan forma de poder llevar la administración a través de políticas públicas que tienen continuidad y seguimiento en el tiempo. Las de turno terminan con el gobierno.
::: ¿Cree que se estén implementando en Centroamérica?
No lo están haciendo. Creo que hay intentos de querer llevar una conducción diferente, pero no han articulado un proyecto en esos términos. Los intentos no es lo que ha ocurrido en otras regiones del mundo. México lo acaba de hacer. Usted ha visto que llamó el presidente a todos los sectores políticos para tratar de construir una agenda en la que fuera en otra dirección, que fue la agenda que manejaron administraciones anteriores.
::: ¿Falta humildad a los gobernantes?
Dicen algunos que falta un gran terreno en materia de cultura política o cultura democrática, mucho de eso hay en esto. Hemos creído que hemos vivido en democracia, pero democracias a la manera de cada quien. La forma como podía ser un nuevo escenario es cómo el gobernante recoja históricamente en una retrospectiva y poder generar a partir de ahora una nueva proyección de lo que estoy intentando de estas experiencias de gobierno.
Si me pongo a hacer una revisión de lo que hasta hoy se ha hecho y quiero darle una nueva respuesta, una nueva visión de lo que hay que hacer, tengo que entrar con los sectores ciudadanos a intercambiar y en el intercambio va a haber una serie de aportes enormes.
::: ¿Hay quienes señalan que la paz no es que no haya guerra y que estamos sin paz por fenómenos como las maras, el narcotráfico y el crimen organizado?
Estoy de acuerdo. La presencia de la paz no significa ausencia de la guerra. La paz tiene que ver con el mundo en que estamos, con todo lo que es positivo, negativo y con las diferentes opciones estratégicas que cada país tiene. Aquí no hay un patrón. Cada quien tiene que hacer lo suyo, lo propio, pero sí creo que la paz es poder entrar al debate, al intercambio y un manejo de apertura en todo sentido. Eso es lo que al final nos va a llevar a todos a que las coincidencias se privilegien más que las diferencias y ese es el terreno. Es para todos, no solo el gobernante. Este proceso de paz social todos tenemos que construirlo.
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