El exjefe del Ejército, Humberto Ortega, considera inapropiado que se ataque el funcionamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pues sugiere que más bien debe fortalecerse igual que el resto de organizaciones que existen en América Latina.
Ortega recordó que justo después de los Acuerdos de Sapoá el gobierno sandinista en los años ochenta mandó a llamar a la CIDH para que generara confianza entre la Resistencia Nicaragüense en el proceso de desarme y movilización a zonas de seguridad.
“Creo que las instancias que hay en América Latina, incluyendo la OEA y el Mercosur, el Alba, deben de fortalecerse en lugar de debilitarse, creo que no tienen por qué ser divergentes”, dijo Ortega.
El hermano del presidente inconstitucional de Nicaragua, Daniel Ortega, dijo que no ve por qué deben “chocar los planteamientos que están en la OEA, en la CIDH, con lo que puedan recoger otras agrupaciones como el Alba. Creo que deben ser complementarios”, dijo Ortega.
El general en retiro dijo estar consciente de que hay posiciones a favor y en contra de la CIDH, pero que la realidad demuestra que el organismo en cuestión ha funcionado, por lo que no ve sentido a que su mecanismo sea desvirtuado o que se trate de eliminar. “No creo que sea correcto (eliminar a la CIDH) y si la pudieran quitar ¿qué ganan con eso?”, cuestionó .
INTENTONA DEL ALBA
Tras doce horas de debate el viernes, los cancilleres y representantes de los 34 Estados miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) acordaron no cerrar el debate sobre la función de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que logró, sin embargo, un respaldo a su reforma y mantuvo la potestad de recaudar fondos ajenos al organismo para sus proyectos.
El debate en la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que depende de forma autónoma CIDH, se cerró con la aprobación por unanimidad de una resolución que deja la puerta abierta a que se impulsen nuevos cambios en la comisión, a raíz de las presiones de Ecuador, Bolivia, Venezuela y Nicaragua. No obstante, ese texto también otorga un respaldo explícito a la reforma que la CIDH aprobó esta semana para su propio reglamento —que entrará en vigor el 1 de agosto— y con ello se acepta que el órgano siga recibiendo contribuciones voluntarias “preferentemente sin fines específicos”.
Eso supuso una derrota para Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, que plantearon al comienzo de la Asamblea su rechazo a cerrar ese proceso de reforma de la CIDH, iniciado hace casi dos años, porque a su juicio no hay suficiente consenso al respecto.
Sin embargo, esos cuatro países, apoyados por Haití, lograron que se acordara dar un mandato al Consejo Permanente de la OEA para “continuar el diálogo sobre los aspectos fundamentales para el fortalecimiento del SIDH (Sistema Interamericano de Derechos Humanos)”, del que forman parte la CIDH y la Corte IDH.
Ese diálogo se realizará “teniendo en cuenta todos los aportes realizados por los Estados, los órganos del sistema y la sociedad civil a lo largo del proceso de reflexión, así como los debates durante la presente Asamblea extraordinaria”, según el texto introducido a última hora por Argentina y que permitió el consenso.
“Creo que es un muy buen resultado, y si se logró por unanimidad mejor”, dijo a periodistas el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, al cierre de la reunión.
No se recogió en el documento algunos de los puntos concretos que reclamaban Ecuador, Bolivia, Venezuela y Nicaragua, como sus reivindicaciones para modificar el sistema de medidas cautelares de la CIDH y cambiar su sede, que está en Washington. Tampoco lograron estos países, en particular Ecuador, cambios en el sistema de financiación de la CIDH.
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