Por un estrecho margen, 50 votos a favor y 49 en contra, el Senado de Estados Unidos aprobó ayer su primer proyecto de presupuesto federal de 3.7 billones de dólares para el año fiscal 2014, lo cual anuncia un nuevo duelo político con la Cámara de Representantes, liderada por los republicanos.
La medida presupuestaria incluye aumentos de impuestos por 975,000 millones de dólares, recortes modestos a diversos programas domésticos y una inversión de 100,000 millones de dólares en obras públicas para fomentar la creación de empleos.
- «Al igual que el plan del presidente, el presupuesto del Senado reduce el derroche de fondos, hace decisiones difíciles para fortalecer los programas de beneficencia social y elimina los recortes y resquicios tributarios especiales para los más ricos, para reducir el déficit”.
- Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca, sobre la aprobación de la ley presupuestaria.
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“Ha sido una hazaña hercúlea”, afirmó Harry Reid, líder de la mayoría demócrata, al señalar que 100 enmiendas de las 560 presentadas fueron sometidas a votación en una sesión de 13 horas.
El proyecto, elaborado por Patty Murray, líder de la Comisión de Presupuesto del Senado, busca obtener un billón de dólares en ingresos en la próxima década, sobre todo a través del cierre de lagunas fiscales que benefician a los ricos, y el mismo monto en la reducción del gasto gubernamental.
La Cámara de Representantes aprobó el jueves su propio proyecto de presupuesto, que apunta a alcanzar un equilibrio en la próxima década a través de importantes reducciones en el gasto federal, la revisión del seguro federal de salud Medicare y la derogación de la ley de salud promovida por Obama. Pero el clima de partidismo reinante en el Congreso augura que ninguno de estos proyectos se convertirá en ley, sino que servirán de materia prima para un amplio debate este año sobre política presupuestaria.
En un comunicado, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, elogió la aprobación del plan presupuestario en el Senado, por considerar que “creará empleos y reducirá el déficit de forma equilibrada”.
Carney asegura que el plan aprobado por la Cámara Baja no elimina los beneficios tributarios para los ricos, pero hace “profundos recortes” a la educación y sector manufacturero, además de que exige “que los ancianos y la clase media paguen más”.
Tras la aprobación final del presupuesto, el Congreso tendrá por delante otras batallas, incluyendo una medida sobre el control de armas, la reforma migratoria y un aumento del techo de la deuda nacional.
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