Dora Luz Romero
John Ralston Saul no es de esos hombres que hablan al peso de la lengua, tampoco de los que siguen la corriente. Precisamente por eso estuvo de visita en Nicaragua. Este canadiense que lleva la batuta de PEN Internacional, una organización de escritores que lucha por la libertad de expresión en el mundo, llegó al país para tener su propia mirada de lo que ocurre en términos de libertad de expresión, no solamente en Nicaragua, sino en la región centroamericana. Esta, insiste, es una visita muy preliminar.
Ralston es escritor, ensayista y filósofo. Tiene gran influencia en el pensamiento político y económico actual. Es considerado uno de los 100 pensadores y visionarios más importantes de la actualidad. La revista Time lo calificó como “profeta”.
¿Cómo evalúa América Latina en términos de libertad de expresión?
Hace algunos años muchos estábamos optimistas. Hubo un período terrible con (Augusto) Pinochet, los generales en Argentina, varios dictadores en Centroamérica y pues pensamos que las cosas podrían cambiar, y ahora hay señales claras de un declive muy rápido. Tres de los lugares más violentos en el mundo son Honduras, México y Brasil.
Si bien menciona la violencia como una de las formas de coartar la libertad de expresión, ahora también se habla de monopolio de medios, de no acceso a la información. ¿Estamos ante otras formas o mecanismos?
Siempre han existido. Julio César era un buen propagandista, incluso escribió un libro de sus guerras en Galia (Francia) para probar que era un héroe, cuando en realidad no le había ido tan bien. Augusto, el primer emperador controlaba todo, no tenemos idea qué era la realidad.
Lo que creo que es nuevo, en los últimos 130 años, ha habido un crecimiento en métodos gerenciales, escuelas de administración, los escritores de discursos. De repente tenemos líderes que se paran frente a miles, abren su portafolios y comienzan a leer un discurso que nunca antes habían visto en su vida.
Así que empezaron a entender ¿por qué matar gente si podemos silenciarlos o callar a la gente con métodos administrativos? Así que te asegurás que las estaciones de televisión están en manos de tus amigos, comprás los periódicos, te asegurás que la gente que no está de acuerdo con vos no obtenga trabajo; si no pueden darle de comer a su familia, tienen un problema. Le pagás bien a la gente que sí está de acuerdo con vos, les das contratos por parte del gobierno, te publicitás con ellos, aunque no sea tu publicidad, sino la publicidad pagada con los impuestos de la gente.
Ha escrito varios libros, entre ellos La muerte de un general, El colapso de la globalización y la Reinvención del mundo, hacia el equilibrio.
La revista Utne Reader lo incluye dentro de su lista de los 100 principales pensadores y visionarios del mundo.
Mientras tanto, la revista Time lo calificó de “profeta”.
En el 2012, fue reelecto para un segundo mandato como presidente de PEN Internacional. Tras ser electo dijo que uno de los temas a los que prestaría más atención es la violencia y los límites a la libertad de expresión en contra de periodistas y escritores, principalmente en el continente americano.
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Lo que describe se parece mucho a nuestro país.
Apenas llegué hoy, creo que ustedes saben eso mejor que yo.
En algunos países se coarta la libertad de expresión con violencia pura, en otros con métodos como los que usted menciona. ¿Hay alguna explicación para que sea manifestada de una y otra forma?
Si te doy la respuesta fácil es que líderes menos educados, menos sofisticados, más brutales, utilizan la violencia. Los líderes más sofisticados, más inteligentes, más cínicos, utilizan métodos gerenciales. Es la diferencia entre el enojo y cinismo.
¿Hacia dónde nos llevan estas manifestaciones?
El peligro más grande, a largo plazo, siempre será la autocensura. Vemos que en México hay mucha autocensura y nosotros creemos que es debido a la violencia. Pero también la autocensura puede venir porque la gente tiene miedo de perder su trabajo, o simplemente para tener un trabajo.
La libertad de expresión siempre es muy difícil de mantener, pero es un estado natural de la civilización. Lo que no es natural es la limitación de la libertad de expresión. Lo que es más preocupante es que van incrementando los gobiernos y algunas empresas no dan acceso a la información. Veinte o treinta años atrás muchos países aprobaron leyes hacia el acceso de la información y desde entonces cambiaron de opinión y han encontrado maneras cínicas de romper las leyes del Estado, gobiernos en todo el mundo rompiendo las leyes del Estado, encontrando maneras de dar acceso a la información. Por ejemplo, antes venir a Nicaragua, estaba coordinando la agenda del viaje, pensamos en buscar contactos, información, correos electrónicos de las oficinas gubernamentales y no encontramos nada. ¡Nada!
¿Eso le sorprende?
Pues, yo creo que en una democracia, eso es sorprendente, eso no es normal en un sistema democrático.
¿Podrían indicadores como ese servir para comenzar a cuestionar si existe o no un sistema democrático en un país?
En realidad eso no sería suficiente, pero como dije, PEN está empezando a tener una mirada muy seria en la región. Y este viaje nos ayudará a entender completamente la situación del país.
¿Hay intenciones de hablar con alguien del gobierno?
Yo le escribí al presidente pidiendo una reunión, sería un placer sentarme con él y platicar sobre esto y de la situación en la región. Eso es normalmente lo que hago, me reúno con los presidentes. Veremos qué pasa.
¿Hay algo en especial que llame la atención de PEN? ¿Por qué los ojos sobre Nicaragua ahora?
Esta organización tiene 91 años de existencia. Esta es la organización civil original, nosotros inventamos la idea de la organización civil como un movimiento, así que tenemos casi un siglo de experiencia y de hablar a favor y hacer campañas por libertad de expresión. La gente sabe que PEN es completamente independiente de todos. Miles de escritores de todo el mundo son miembros, todos los premios Nobel, periodistas, filósofos, historiadores, y estamos acostumbrados a ver situaciones y decir: hay algo pasando ahí.
Tenemos gente en nuestras oficinas, que todos los días están pensando qué está ocurriendo en el mundo. Y hay señales muy preocupantes, algunas violentas y otras metodológicas. El efecto en ambos casos en limitación de libertad de expresión.
¿Hay un centro en el país que haya dicho algo para que ustedes estén en Nicaragua?
Es algo más general que eso. Sí tenemos un centro PEN en Nicaragua, pero cuando empezamos a escuchar, hacemos búsqueda. Empezamos a escuchar periodistas, escritores que están preocupados, que están expresando su preocupación abiertamente, comenzamos a buscar. Entonces tomamos la responsabilidad al nivel internacional.
¿En los últimos diez, veinte años, nuestra región ha mejorado o empeorado en libertad de expresión?
Es difícil generalizar, pero en esta región ha habido altos y bajos, ha habido guerras seguidas de periodos de paz, después vuelve a caer. Honduras parece que está fuera de control, por ejemplo.
¿Y Nicaragua? ¿Con lo que ha leído tiene una opinión sobre lo que ocurre en el país?
Quiero escuchar lo que la gente dice. Me gusta escuchar, me gusta aprender. He dicho cosas de lo que nosotros sabemos que son características de libertad de expresión y también de características de cuando se busca minimizar la libertad de expresión. Cualquier de ustedes podrá entender mucho mejor lo que significa en el contexto nicaragüense. Como dije, este es un viaje preliminar, habrá mucho más, pero lo más importante es que cuando yo reporte a mis miembros en todo el mundo reportaré a miles de miles de escritores japoneses, suecos, africanos, latinoamericanos, de lo que estamos viendo en Centroamérica y escribirán de estos en todos los idiomas y este eco global será una de las señales de la independencia de PEN y el peso de su voz.
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