Además de la piel, el cabello también sufre cuando te expones mucho tiempo al sol, al cloro de las piscinas y a la sal del mar, provocando que las cutículas se resequen y abran.
Y es un hecho que al regresar de tus vacaciones tendrás el pelo como el de una muñeca.
Áspero, sin brillo y reventado. Para evitar este tipo de daños utiliza champú, acondicionador y mascarillas regeneradoras e hidratantes.
Otra excelente alternativa es que protejas tu melena con un pañuelo o sombrero.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B