Vladimir Vásquez
Nicaragua sigue haciendo apuestas para lograr un cambio en la matriz energética del país y actualmente se encuentran en exploración más de diez proyectos hidroeléctricos y unos siete proyectos geotérmicos que permitirían hacer un gran aporte a esta búsqueda.
Los proyectos eólicos como Amayo, Blue Power y Eolo aportan más de cien megavatios al sistema que sustituyen poco a poco la dependencia de la energía térmica o producida con búnker.
De la caña y hasta de la basura
Esta energía se produce con las plantas Hugo Chávez, Tipitapa, Corinto y Censa que poco a poco podrían ir reduciendo su generación para dar paso a los proyectos que están ocupando los sitios prioritarios.
Los ingenios azucareros también hacen su aporte con unos 60 megavatios que se generan con el bagazo de la caña.
Estos proyectos de Biomasa podrían tener un aporte mucho más grande si se toma en cuenta que recientemente 12 alcaldías del país firmaron convenio con la empresa Binicsa para producir energía a partir de los desechos sólidos.
El soñado Tumarín
Uno de los grandes proyectos que se celebra es el Tumarín, una central hidroeléctrica de origen brasileño que generará 253 megavatios de energía, pero sobre este proyecto se centran cuestionamientos sobre la viabilidad de un precio que pretende aumentar cada año, empezando por unos 130 dólares por megavatio generado.
El director de la Asociación Fénix de Nicaragua, Diego Muñoz, dice que adicional a la planta Centroamérica hay unas 40 microcentrales hidroeléctricas que suplen energía a comunidades rurales.
Estas generan unos 5 megavatios de energía o menos a precios que están por debajo de las tarifas aprobadas por el MEM.
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