EFE
El director ejecutivo de la Organización Internacional del Café (OIC), Roberio Silva, pidió ayer la solidaridad internacional para enfrentar los estragos causados por la plaga de roya en los cafetales de Centroamérica, región que produce el 14 por ciento del grano en el mundo.
“Al examinar el mercado global la situación es confortable porque el consumo sigue creciendo”, apuntó. En ese sentido, destacó el aumento de la demanda en países como China, Rusia, Australia, Corea del Sur y Brasil, que a la vez es el mayor exportador del grano.
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“El problema es más serio desde el punto de vista social y exige la solidaridad internacional, es una emergencia fitosanitaria”, declaró Silva a periodist as durante el lanzamiento de la Semana Internacional del Café, que se realizará entre el 9 y 13 de septiembre en Belo Horizonte, capital del estado brasileño de Minas Gerais.
Brasil y Colombia, a través de sus centros de investigación técnica especializada sobre el grano, “tienen condiciones para ayudar a los productores centroamericanos”, apuntó el ejecutivo.
Los países de América Central son los que más están sufriendo los efectos de la devastadora plaga de la roya, un hongo que también ha afectado a las cosechas de México y el Caribe y otras naciones latinoamericanas.
Silva alertó que la situación en esa región puede ocasionar otros problemas de índole social, como un aumento desmedido de la emigración de centroamericanos a países de Norteamérica y Europa en busca de mejores condiciones económicas por la falta de trabajo en la cadena de la producción cafetera.
VISITARÁN PAÍS POR PAÍS
El director de la OIC dijo que fue comisionado para encabezar a partir de abril una misión del organismo que viajará a todos los países centroamericanos y se entrevistará con autoridades y productores.
La propagación en Centroamérica de la roya, la mayor desde que el hongo fue descubierto en la década del setenta, podría tener un grave efecto también en el equilibrio entre oferta y demanda con la elevación a medio plazo del precio de la taza de café debido a la “especulación” del mercado, considera la OIC.
Sobre el caso de Colombia, que pasó por una crisis similar y redujo su producción, Silva indicó que “el mundo necesita del café colombiano y estaba prevista una reducción también por la renovación de los cafetales viejos”.
Sin embargo, aclaró que “la recuperación del café colombiano no colocará en riesgo el equilibrio mundial”.
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