Carla Torres Solórzano
A pesar de sus dolencias, propias de las enfermedades crónicas que padecen por la vejez, cientos de adultos mayores esperaron bajo el sol más de seis horas, frente a la Asamblea Nacional, noticias acerca de la entrega de su pensión. Y para ellos no hubo humo blanco.
Alma Mendoza, vicepresidenta de la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM), dijo que la mayoría viaja de los departamentos solamente con su pasaje y la esperanza de que pronto tendrán su pensión reducida. “Ellos recogen como pueden para pagar la gasolina y venir a Managua. Algunas veces las alcaldías municipales ayudan con el combustible, pero no siempre”, apuntó Mendoza.
LARGA ESPERA
Cabe señalar que desde las 8:00 a.m. ingresó a las instalaciones la junta directiva de dicha asociación, la cual esperó tres horas hasta que apareció el diputado Gustavo Porras, presidente de la Comisión de Salud y Seguridad Social a las 11:00 a.m. para iniciar la reunión.
Porfirio García, presidente de la Unidad del Adulto Mayor, manifestó que a pesar que el encuentro duró más de tres horas no hubo resultados positivos para las demandas de los trabajadores retirados.
“No hay acuerdos porque está pendiente el análisis de nuestra contrapropuesta por parte de ellos (diputados y funcionarios del INSS). No hay acuerdos concretos. Lo que ellos querían era conocer nuestras propuestas para analizarlas, para posteriormente tomar decisiones”, dijo García.
Además explicó que los funcionarios del INSS mantienen sus estimaciones en cuanto a las personas beneficiadas, calculadas en 53,000 extrabajadores.
No obstante, según el censo presentado por UNAM a la mesa negociadora de la pensión reducida son 15,000 personas las que deben recibir una pensión.
García considera que se debe establecer un margen de 5,000 personas más, para quienes se encuentren fuera del país.
En cuanto a la siguiente reunión manifestó que no hay fecha, “cuando ellos estén listos nos avisan”, dijo García.
La mayoría de ancianos no logró esperar las declaraciones de sus dirigentes. A las 2:00 p.m. empezaron a desplazarse hacia sus hogares después de soportar durante largas horas hambre, sol y cansancio.
Cabe señalar que la lucha por la pensión reducida ya cumplió cinco años. La UNAM calcula que han fallecido 200 adultos a nivel nacional, en espera de su pensión.
Esta asociación pide como pensión reducida, el salario mínimo de la industria manufacturera que ronda los tres mil córdobas a quienes apenas alcanzaron las 250 cotizaciones; y luego un porcentaje mayor a quienes lograron más cotizaciones.
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