Varios atentados cuidadosamente planeados, con coches bomba y atacantes disfrazados de policías, tuvieron como blanco el Ministerio de Justicia, en Bagdad, donde dejaron ayer 24 muertos y cientos de personas atrincheradas y aterrorizadas en sus oficinas.
La extensa y compleja operación, que duró casi una hora, ocurrió a menos de una semana del décimo aniversario de la invasión de Estados Unidos y mostró lo vulnerable que sigue siendo el país a los ataques insurgentes.
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