Bloomberg News
Legisladores de los tres partidos más grandes de México presentaron esta semana un amplio proyecto de ley de telecomunicaciones, que pone fin a un antiguo límite a la inversión extranjera.
La legislación, que respaldará el presidente Enrique Peña Nieto, definirá también la forma en que las compañías satelitales y de cable deberán trabajar con las emisoras, dijo Guadalupe Acosta Naranjo, una funcionaria perteneciente al opositor Partido de la Revolución Democrática que contribuyó a elaborar el proyecto. Por otra parte, proporcionará a los organismos reguladores mayores recursos contra los proveedores que violen las reglas.
El objetivo es crear más competencia en el sector de comunicaciones mexicano de 30,000 millones de dólares anuales, que domina un pequeño grupo de las personas más ricas del país. Empresas más pequeñas que han tratado de competir con América Móvil SAB, del multimillonario Carlos Slim, por ejemplo, podrían venderse por primera vez a compañías extranjeras.
Los organismos reguladores impulsan los cambios a los efectos de que bajen los precios que pagan los consumidores.
México tiene 85.7 suscripciones de telefonía móvil por cada 100 personas, según estadísticas del Gobierno, y está por debajo de Brasil y Argentina, que tienen más contratos que personas, en parte porque algunos consumidores de esos países usan múltiples suscripciones para pagar tarifas más bajas.
La ley mexicana prohíbe que extranjeros tengan más del 49 por ciento de una red de telecomunicaciones, tales como telefonía o cable. Si se elimina esa limitación, firmas extranjeras podrían comprar compañías como Axtel SAB o Maxcom Telecomunicaciones SAB y obtener el control de cables de fibra óptica que llegan a las ciudades más grandes de México, dijo Christopher King, un analista de Stifel Nicolaus Co. en Baltimore.
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