CIUDAD DEL VATICANO/AFP/Bloomberg News
Las puertas de la Capilla Sixtina fueron cerradas este martes con solemnidad para dar inicio al cónclave en el que 115 cardenales están llamados a elegir al próximo papa.
Los cardenales con derecho a voto (por tener menos de 80 años) juraron guardar silencio sobre las deliberaciones que mantendrán hasta elegir al sucesor de Benedicto XVI, bajo los frescos de Miguel Ángel.
“Cada vez que hay una elección de un nuevo papa, comienza una nueva era”, dijo el cardenal canadiense Marc Ouellet, de 68 años, el 4 de marzo en Radio-Canada TV. Si bien es imprevisible, la posibilidad de llegar a ser pontífice “me hace rezar, me asusta un poco”.
Procedentes de seis continentes, los “príncipes de la iglesia” con sombrero rojo elegirán a un nuevo líder de los 1,200 millones de católicos del mundo en medio de una presencia menguante de la iglesia en Europa y Norteamérica y una expansión en Asia y África. Las elecciones de Juan Pablo II en 1978 y de su sucesor Benedicto en 2005 llevaron tres días y dos días respectivamente. Un cónclave en el siglo XIII se prolongó durante tres años.
El cardenal italiano Angelo Scola es actualmente el favorito para ser papa con una probabilidad de 9 a 4 de asumir después de la abdicación de Benedicto ocurrida el 28 de febrero, según la empresa de apuestas William Hill Plc. El cardenal Peter Turkson de Ghana es segundo con 7 a 2 en tanto el cardenal italiano Tarcisio Bertone sigue con una probabilidad de 5 a 1.
SIN SMS
Nacido en Alemania, Benedicto, de 85 años, que el 11 de febrero dijo que ya no contaba con la fuerza necesaria para liderar la iglesia, fue el primer papa que renunció desde Gregorio XII en 1415. El proceso de elegir a su sucesor dará pocos indicios acerca del ganador hasta que flote la fumata blanca sobre la Plaza de San Pedro.
“No enviaremos mensajes de texto” para anunciar la elección del nuevo papa, dijo el portavoz del Vaticano Federico Lombardi en una sesión informativa para la prensa el 9 de marzo. “Una de las cosas agradables de este acontecimiento es un poquito de suspenso”.
Al ingresar en el cónclave, los cardenales y el personal asistente deben hacer una promesa de confidencialidad. Según las normas actualizadas por Benedicto, violar dicha promesa trae aparejada la excomunión automática. Durante el cónclave, los cardenales deben permanecer en la Capilla Sixtina, decorada con los frescos de Miguel Ángel, o en sus aposentos en el Vaticano.
El primer día del cónclave se lleva a cabo solamente una votación, luego de lo cual pueden realizarse hasta cuatro votaciones por día.
De los 115 cardenales electores, sesenta y siete fueron nombrados por Benedicto y 48 por Juan Pablo II. Pasaron la semana pasada con cardenales que superan la edad de votación debatiendo los retos que enfrenta la iglesia y evaluando a los candidatos papables, inclusive la posibilidad de elegir al primer papa no europeo en más de un milenio.
Algunos de los debates se centraron en cómo mejorar el trabajo de la burocracia vaticana conocida como la Curia a la luz del llamado “Vatileaks” que involucró documentos papales filtrados, los cuales describían una red de intriga dentro del Vaticano que debilitó la gestión de gobierno de la iglesia global por parte de Benedicto.
Según el Vaticano, también figuró en el orden del día el lugar de las mujeres en la iglesia, con una discusión sobre la necesidad de deshacerse de las barreras que levantan las instituciones católicas a su liderazgo.