TATYANA LUNA VIDA
El machismo está presente en todos los estratos sociales. Afecta tanto a hombres y mujeres, sin importar la edad. Nace en el hogar y se fortalece con la interacción que tienen las personas en el entorno social.
Esta situación ha llevado a que en el mundo aún existan desigualdades entre géneros en donde las mujeres siempre tienen las de perder.
La gravedad del asunto se puede ver muy seguido en las noticias de los periódicos, en el que se narra la forma en que una mujer fue agredida o que murió a manos del esposo, hermano, hijos, padre o algún familiar cercano. El móvil pudo haber sido cualquiera, incluso por celos.
Las mujeres a través de los años se ha venido enfrentando al sistema de patriarcado, donde el machismo es su mejor excusa para mandar, decidir, agredir y hasta sentirse superiores. En la actualidad, las mujeres tienen que enfrentar el machismo a niveles sociales incluso en el sistema judicial, que no siempre castiga a los agresores, proveyéndoles más facilidades para cometer delitos en contra de la mujer.
¿QUÉ SIGNIFICA?
Existen muchas definiciones sobre el machismo. Los movimientos feministas le llaman de una forma, pero a juicio de Berna Dixon, miembro de la Mesa por la Equidad de Género y directora del Centro de Estudios de Información de la Mujer Multiétnica de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (Uraccan-Ceimn), el machismo es una expresión que denota superioridad por parte de una persona hacia otra, y generalmente las más vulnerables son las mujeres.
La especialista amplía que los hombres, gracias a la construcción social que por años han marcado la vida de los seres humanos, miran a las mujeres como objetos, y por lo tanto se creen dueños de ellas.
La misma sociedad sigue enseñado tanto a hombres y a mujeres que los varones son los más fuertes y las niñas deben ser tratadas con más delicadeza. Y cuando los años pasan, las mujeres no son capaces de estudiar ni realizar trabajos similares a los realizados por los hombres porque son catalogadas como débiles.
A CAMBIAR
Esta situación está provocando que el índice de violencia contra la mujer vaya creciendo y por lo tanto se debe de parar esta pandemia. La cura no se basa en que se deben ajusticiar a los agresores, sino más bien en un cambio de actitud por parte de estos para que reconozcan que existe un problema y que debe cambiarse, explica Berna Dixon, especialista en temas de género.
Para ello, los hombres y las mismas mujeres, que muchas veces son responsables de reproducir el machismo, se tomen el tiempo de desaprender esos patrones e iniciar a un proceso de educación donde exista equidad de género. Prácticamente es ver la vida de otra manera y ser más justos.
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