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Dinero y amor

La economía y el amor parecen dos cosas pertenecientes a diferentes mundos. La primera es pragmática, la segunda ideal. Sin embargo, dentro de una relación de pareja estos dos elementos están muy cercanos.

AGENCIAS VIDA

La economía y el amor parecen dos cosas pertenecientes a diferentes mundos. La primera es pragmática, la segunda ideal. Sin embargo, dentro de una relación de pareja estos dos elementos están muy cercanos.

Si no hay problemas económicos y hay amor, toda relación, en principio, debiera funcionar perfectamente. Nada distraería a los miembros de la pareja de disfrutar salidas, complacer con regalos, compartir gustos sin preocupación. El escenario y la rutina que cobijan ese amor son agradables. La economía saludable, ya sea en común o de cada uno de los miembros de la relación, es un lubricante natural para el buen funcionamiento de la pareja.

Hay veces en las que una economía doméstica saludable no es una ayuda para la relación de pareja. Es cierto que el dinero ayuda a ser feliz pero no sustituye, de ninguna forma, al amor.

Hablar de dinero dentro del marco de la pareja es muy incómodo. Pero es mucho más saludable hablar de ello y poner las cartas sobre la mesa. De ese modo hay una línea clara que separa el aspecto práctico del afectivo. Dejar este tema sin hablar, sobre todo en tiempos de crisis económica, es la manera más efectiva de causar una discusión por dinero dentro de la pareja.

¿A QUÉ SE DEBE?

El problema más importante no está en lo obvio: la dificultad para adquirir y pagar bienes materiales y de sustento. El problema, dentro de las parejas, empieza a estar en el desbalance del poder económico.

Si uno de los dos se queda sin trabajo puede sentir que el otro, que aporta el dinero, tiene el poder de decisión sobre todas los temas relacionados con las finanzas domésticas. Es entonces cuando aparecen los roces y los resentimientos.

Una gran cantidad de parejas ocultan sus gastos para evitar confrontaciones, comienzan a mentir en pequeñas cosas que van minando la confianza y la franqueza deseable en una relación. La presión por la falta de dinero hace que surjan problemas de comunicación, tensión negativa en la familia, angustia y soledad. ¿Resultado? Crisis de pareja. Así finaliza este artículo publicado en parejas-abaut.com

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