Seúl/EFE
La tensión en la península coreana alcanzó ayer niveles inusualmente elevados, después de que Corea del Norte anunció que “anulará el lunes 11 todos los acuerdos de no agresión alcanzados entre el Norte y el Sur” tras la Guerra de Corea (1950-1953), indicó el régimen de Kim Jong-un en un comunicado.
La agresiva campaña incluye amenazas como cortar la línea de comunicación con el Sur y realizar ataques militares “sin piedad”, y sucede un día después que el Consejo de Seguridad de la ONU endureciera sus sanciones a Pyongyang por el programa nuclear y estableciera nuevas restricciones, especialmente de carácter financiero.
Corea del Norte también aseguró que posee misiles de largo alcance con ojivas nucleares capaces de convertir en “un mar de fuego” Washington y otros centros neurálgicos de Estados Unidos y sus aliados. Pese a la aparente gravedad de la amenaza, expertos creen que el país carece de la tecnología necesaria para instalar ojivas nucleares en sus misiles de medio y largo alcance.
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TENSIÓN EN SIGUIENTES SEMANAS
La respuesta norcoreana de abandonar el armisticio de 1953, anuncio que ha sembrado la preocupación en Seúl al no existir precedentes en las últimas seis décadas de antagonismo, plantea el interrogante de si el militarizado país comunista puede tomar medidas físicas en las próximas semanas.
Fuentes del Ejército de Corea del Sur han advertido de la posibilidad de una agresión norcoreana en los 248 kilómetros de la Zona Desmilitarizada que divide a los dos países o en la frontera marítima, donde Pyongyang acabó con la vida de cuatro surcoreanos en el bombardeo a Yeonpyeong de 2010.
Una portavoz del Ministerio de Unificación surcoreano indicó que Corea del Norte “legalmente no puede revocar el armisticio, ya que el acuerdo requiere la conformidad de ambas partes para su anulación”. La funcionaria confirmó que el ministerio encargado de las relaciones con el Norte “permanece en máxima alerta”, aunque desconoce sus intenciones.
RESPUESTA A SANCIONES DE ONU
Sobre los motivos de la elevada agresividad mostrada estos días por Pyongyang, la portavoz y otros expertos barajan que podría tratarse de una estrategia para reforzar la cohesión interna y lograr un mayor impacto en el exterior como respuesta a las sanciones de la ONU.
Los medios norcoreanos mostraron ayer al joven líder Kim Jong-un, mientras inspeccionaba el jueves las unidades militares responsables del ataque de artillería a la isla surcoreana e instaba a sus soldados a permanecer preparados para el combate.
El Ministerio de Defensa de Seúl aseguró ayer que “si Corea del Norte ataca al Sur con un arma nuclear, el régimen de Kim Jong-un desaparecerá de la Tierra”.
El poderoso Ejército Popular de Corea del Norte ha intensificado sus maniobras en el frente occidental, con Seúl y alrededores bajo el punto de mira, y la próxima semana sus fuerzas de tierra, mar y aire podrían realizar un ejercicio militar a gran escala, según fuentes militares surcoreanas.
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