La escritora cubana Zoé Valdés. LA PRENSA/EFE

La mujer que llora

La escritora cubana Zoé Valdés se ha adjudicado, con una novela sobre la examante de Picasso Dora Maar (La mujer que llora), el Premio Azorín de Novela 2013, convocado por la editorial Planeta y la Diputación de Alicante (Este de España) y con una dotación de 68,000 euros (88,635 dólares).

EFE

La escritora cubana Zoé Valdés se ha adjudicado, con una novela sobre la examante de Picasso Dora Maar (La mujer que llora), el Premio Azorín de Novela 2013, convocado por la editorial Planeta y la Diputación de Alicante (Este de España) y con una dotación de 68,000 euros (88,635 dólares).

La obra de Valdés, que se presentó al certamen con el seudónimo de Gloria Julián Cécil, es la recreación que hace la fotógrafa y pintora surrealista Dora Maar, posiblemente la amante que “más influenció intelectualmente” al artista malagueño, tras su ruptura sentimental en el París de 1930.

AÑOS DE TRABAJO

Un año después de que Almudena de Arteaga se llevara el Azorín con Capricho , Valdés relató que dedicó entre seis y siete años a esta novela, en la que se adentra en el viaje de ocho días que la “abandonada” Maar hizo a Venecia junto con dos jóvenes escritores, James Lord y Bernard Minoret, que eran pareja y de uno de los cuales creyó que estaba enamorada.

En ese periplo experimentó un punto de inflexión a partir de la revisión de su vida junto a Picasso para iniciar su etapa de “aislamiento” personal, que concluyó con su muerte en 1997.

Con momentos autobiográficos, La mujer que llora es una novela “sobre el amor, el abandono, la soledad y también esos inmensos momentos de tristeza y alegría” que experimentan quienes tienen “fe en el arte”.

Para Valdés, Dora Maar fue durante una década el “soporte sentimental y a veces la conciencia social de Picasso”, con quien compartió la creación del Guernica , que fotografió paso a paso.

Le tocó una época “que se parece mucho a lo que se vive hoy”, al suponer el fin de un período a partir del cual se encerró en sí misma junto a una ferviente fe que le condujo a recluirse entre su casa y la parisina Notre Dame.

La escritora cubana se documentó durante años para escribir sobre Dora Maar, con quien no llegó a conversar, y ha desvelado que ha realizado varias versiones.

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