EFE
Por años las mujeres han luchado contra una sociedad machista, donde las oportunidades de superación y respeto han sido cercenadas por los patrones culturales que desde años atrás han marcado la vida de estas, sin ni siquiera reconocer sus esfuerzos y cualidades como seres humanos capaces de crear un mundo diferente.
Por ejemplo, la química y física polaca, Marie Curie o la filósofa griega Hipatia de Alejandría fueron precursoras en un ámbito reservado a los hombres.
Sin lugar a dudas fueron mujeres adelantadas a su época. Mujeres que pelearon por conseguir sus aspiraciones aún en los tiempos donde no ocupaba el mejor lugar en la sociedad si no estaban bajo la sombra de un hombre.
Antepasados brillantes que hicieron grandes aportaciones en una época donde o eran madres o se desempeñaban en tareas ligadas a la vida doméstica.
Otra mujer digna de admiración es la científica italiana Rita Levi-Montalcini. No solo ganó el Premio Nobel de Medicina en 1986, sino que también homenajea a sus predecesoras en Las pioneras , un libro escrito en colaboración con Giuseppina Tripodi.
En él, hace un recuento de las principales mujeres que cambiaron la historia en la astronomía, la medicina, las matemáticas y la filosofía, de la antigüedad hasta hoy.
“Las capacidades intelectuales no tienen sexo. La religión no puede y no debe condicionar la profesión que se ejerce”, comentó en una ocasión la mítica bióloga.
EN OTROS SIGLOS
Hipatia, famosa precursora de la ciencia, originaria de Alejandría (s. IV), hizo sus estudios en Roma y Atenas, donde destacó por sus ideas en la libertad de pensamiento.
Más tarde en 1935 se le concede el Premio Nobel de Química a su hija Irene. Dentro de la informática la primera mujer en utilizar el concepto de “inteligencia artificial” fue Ada Augusta Byron, quien trabajaba en el diseño de calculadoras con tarjetas perforadas para calcular fórmulas algebraicas.
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A pesar que le tocó vivir en tiempos donde las mujeres que sobresalían en los estudios eran consideradas paganas, y por lo tanto una hereje que tenía que morir en la hoguera. Fue maestra de filosofía, astronomía y matemáticas.
Decidió no abrazar la religión, lo que le valió el disgusto del obispo Cirilo, quien ordenó su muerte a manos de fanáticos religiosos que le arrancaron los ojos estando viva.
Su vida fue recreada por el cineasta español de origen chileno Alejandro Amenábar en la premiada película Ágora .
Otra guerrera del conocimiento, según Rita Levi, fue la italiana Trotula de Ruggiero (hacia 1050). A quien las mujeres agradecen los grandes avances en la dermatología y la ginecología, pues en sus primeros tratados se describen una serie de remedios y curaciones para enfermedades de la piel, consejos para mejorar el estado físico mediante baños y masajes. Además del estudio de nuevos métodos para reducir el dolor en el parto.
Todo bajo el seudónimo de Trottus, reconocida con su nombre masculino hasta el siglo XIX.
EL RENACIMIENTO
Muchas científicas del renacimiento pertenecían a familias nobles, porque solo así se tenía acceso a la educación, privada o en un convento.
Por el contrario, a escondidas y bajos las restricciones fa miliares, las jóvenes menos favorecidas económicamente les resultaba difícil conseguir un libro.
Las pioneras destaca el trabajo de la danesa Sophie Brahe (1556-1643), que junto con su hermano Tycho fue una de las revolucionarias de la teoría copernicana que determinaba que la Tierra giraba alrededor del Sol, además de sentar las bases de las teorías sobre la órbita de los planetas.
En aquellos tiempos donde se pensaba que los insectos eran bestias de satanás, la suiza Ana María Sibylla consiguió ilustrar la metamorfosis de insectos, y por medio del estudio de las plantas logró descubrir sus propiedades medicinales.
A NUESTROS DÍAS
Marie-Anne Lavoisier contribuyó con su marido, “el padre de la química moderna”, Antoine-Laurent Lavoisier, a la creación de la disciplina que sustituye a la alquimia. Es posible que muchos de los trabajos de ella se encuentran bajo la autoría de él.
El siglo de la razón se caracterizó por las nuevas ideas aportadas por Los Ilustradores, Montesquieu, Voltaire y Rousseau, quienes seguían alimentando el mito de la superioridad intelectual del hombre, aunque mujeres como Sophie Germain y Mary Fairfax ya hacían contribuciones en las matemáticas y en la química.
Pero no todo es color de rosa en ciencia, la situación de la mujer científica no ha cambiado mucho en lo que se refiere a desigualdad de género. “Hay mucha gente a nivel predoctoral y posdoctoral, pero el nivel de investigadoras o catedráticas es bajo, los componentes familiares les impiden seguir progresando profesionalmente”, comenta la doctora Francisca Puertas, investigadora española.
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