Guillermo E. Miranda
Como resultado del fallecimiento del presidente Hugo Chávez, durante los próximos días preparémonos para ver una feroz competencia dentro y fuera de Venezuela por quien muestra el mayor pesar por el fallecimiento del presidente venezolano. A mi juicio cada quien lo hará según su particular interés independientemente del dolor que puedan sentir por su deceso. Los chavistas dentro de Venezuela ya comenzaron, los calificativos y odas a las bondades de la revolución no se han hecho esperar y continuarán haciéndolo hasta las elecciones presidenciales que de acuerdo a su Constitución deberán celebrarse dentro de los treinta días siguientes a su fallecimiento. Para Maduro heredero político de Chávez, es indispensable subir los decibeles de sus seguidores al máximo, ya que solo el fanatismo por la memoria de Chávez es lo que podría darle la victoria en las próximas elecciones. En cuanto a los mandatarios miembros del Alba, estos tienen otros motivos, entre ellos el de asegurar el apoyo del nuevo gobierno a los compromisos políticos contraídos por el difunto y la solicitud para que continúe la venta de petróleo en condiciones especiales no se hará esperar.
Así que preparémonos a ver durante el tiempo que duren las honras fúnebres, los apretones de manos, abrazos, discursos, condecoraciones póstumas y sendas declaraciones de duelo nacional en los países más favorecidos por las bondades de Chávez. Algo a lo que pueden apostar es que Nicolás Maduro no le negará el apoyo solidario a ninguno de los presidentes que se le acerquen a solicitarlo. Así que los intercambios de promesas se mantendrán hasta que este logre ser electo para gobernar Venezuela por los próximos seis años. La pregunta del millón es ¿será Maduro lo suficientemente ingenuo como para querer continuar con el intento de exportar una revolución que no va para ninguna parte? ¿Puede la economía venezolana aguantar una sangría de miles de millones de dólares en petróleo cada mes?, regalados en nombre de una quimera que jamás se materializará, pero que mientras tanto está convirtiendo en multimillonarios a unos cuantos vivos de la región.
No olvidemos que Maduro desde su posición de canciller conoció en detalle los intríngulis del apoyo “solidario” que Chávez brindaba a sus aliados. Estas y otras inquietudes que por razones de espacio me es difícil plantear, son las que desde ya flotan en el ambiente de los que rodearán el féretro del presidente Chávez. Durante ese tiempo no nos extrañemos ver a un Maduro más duro que el mismo Chávez contra el Gobierno de los Estados Unidos, esto a mi juicio lo hará para satisfacer el apetito de los seguidores del presidente fallecido.
En cuanto a los seguidores de la política de Hugo Chávez en el continente, entre los que se encuentra nuestro inconstitucional presidente, estos tienen que poner su barba en remojo, en especial el gobierno cubano que hasta ahora ha recibido cien mil barriles de petróleo diarios sin pagar por ellos. Esto los hará rezar porque Maduro los siga favoreciendo en aras de la conformación de ese nuevo orden regional que tanto pregonan, pero que no termina de materializarse y menos que se dé sin la figura de quien lo sostenía con el petróleo del pueblo venezolano. Mientras tanto en Nicaragua el futuro del subsidio al transporte urbano, a la gasolina, al bono solidario de los maestros, la luz y otras campañas del Gobierno, les auguro un futuro incierto. En otras palabras el populismo y prebendarismo de que ha hecho gala Ortega estará muy pronto en serios problemas. En cuanto a la oposición, considero que el terreno para que ese segmento social que ya se vislumbra y que habrá de relevar a algunos “vivos” que se dicen opositores esta más que abonado. En pocas palabras, no desfallezcamos, el retorno de la democracia y el Estado de Derecho cada día esta más cerca. El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense y es actualmente miembro del PLI.