Mercedes Ivarez/EFE
Chanel imaginó un prtporter otoño-invierno con predominio de los tonos neutros, a la vez que Valentino estudiaba meticulosamente las posibilidades que le proporciona la paleta de color.
En una majestuosa puesta en escena, las creaciones de Karl Lagerfeld dieron la vuelta a una enorme bola del mundo, situada bajo la cúpula acristalada del Grand Palais de París, en la que estaba reflejada la presencia de Chanel en el planeta.
Las botas cubrieron gran parte de la pierna, hasta el muslo, en unos modelos que oscilaron del gris al negro, con una discreta participación del azul Klein y el rosa, con chispas naranjas, rojas y amarillas.
CERO FRÍO
Si el “tweed” es un material indisociable de Chanel, para combatir el frío, es un invitado de honor: los abrigos oscilan desde el corte trapecio al asimétrico, corto por delante y largo en los laterales y por detrás, pasando por un modelo ajustado a la cintura con mangas que se estrechan en el puño.
Las faldas se conjugaron con tablas en corto, arriesgaron con una apertura completa frontal que escondía otra falda, o descendieron en tubo hasta acercarse al tobillo.
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