Ledia Gutiérrez
Psicóloga
El amor en la familia es esencial, es la base de todas las relaciones sociales y por consiguiente, es el principio de todos los amores de la persona.
Es la cuna de un sinfín de vínculos espirituales y afectivos que tiene el ser querido para con los suyos. Muy difícilmente puede amar a alguien si no encuentra en su familia un amor legítimo que le permita entregarse a los demás.
Celebramos el Mes del Amor y la Amistad pues no puede existir el uno sin el otro, ambos vencen los más grandes adversarios que han destruido familias, sociedades, pueblos. Por tal razón cuidemos de cultivarlos día a día , el amor a Dios, al prójimo como a nosotros mismos. Principios divinos que sustentan las bases sociales.
La amistad se caracteriza precisamente como un querer con el prójimo, sea familia o no, que engloba y trasciende, al simple quererlo a él, propio de cualquier amor
Actualmente se habla de que la sociedad está atravesando una crisis de valores y esta crisis ha resultado tan potente que se está introduciendo en las familias, en los individuos y en las conciencias de los mismos.
Por todos lados vemos un bombardeo tremendo de erotismo: por donde quiera que se vaya se verá que se está luchando por aniquilar el verdadero sentido del amor. La gente actualmente no sabe para qué vive, piensa que el único y último sentido de su existencia se encuentra en el disfrutar, gozar: vivir el momento de manera placentera. El ser humano actual no se plantea una verdadera entrega de sí mismo, amar plenamente.
Y precisamente no se lo plantea porque vive pendiente del placer y el gozo fugaz que aparentemente pueda obtener de cada situación.
El amor se crea, se suscita, se instaura entre dos personas. No se hace. El amor es algo más que un estado emotivo.
De esta manera podemos concluir que el amor no es un simple sentimiento de afectividad, es una actitud ante la vida de verdadera entrega de sí mismo para con los seres amados. Comparto la idea de que el sentido de la vida está en el amor. Solo quien sabe amar sin olvidarse de sí mismo para darse realiza de forma plena la propia vida.
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