Washington/EFE/AFP/AP
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El presidente Barack Obama ordenó ayer el recorte de 85,000 millones de dólares en el presupuesto, que representan una reducción del 8 por ciento para el presupuesto de Defensa y 5 por ciento para otras ramas, lo que podría desacelerar la economía de Estados Unidos y afectar el empleo.
Obama cumplió con su obligación legal al poner en marcha este recorte automático para finales del presente año fiscal (30 de septiembre) tras el fracaso de los esfuerzos para alcanzar un acuerdo entre republicanos y demócratas para reducir el déficit fiscal.
Ayer en la mañana, tras una reunión bipartita a puerta cerrada en la Casa Blanca, Obama reiteró que el recorte causará un dolor “real” a muchas familias, pero dijo que “no va a ser el apocalipsis”.
Los recortes fueron pactados en el Congreso en 2011 entre demócratas y republicanos para forzar un acuerdo de largo alcance sobre la reducción del elevado déficit público —superior al 8 por ciento en 2012— que aún no llega.
Según Obama, los recortes, que se aplicarán paulatinamente en los próximos meses, supondrán la pérdida de 750,000 empleos y la reducción de medio punto porcentual en el crecimiento del PIB.
El principal escollo de las negociaciones estaba en que los republicanos consideran que el gasto del Gobierno es excesivo y hay que recortarlo más. El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, recordó, al finalizar la reunión, que en enero hubo una subida impositiva, en referencia al acuerdo para aumentar la carga tributaria a los ingresos superiores a los 450,000 dólares anuales dentro de las negociaciones que evitaron el llamado “precipicio fiscal”.
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