AFPTV: Vaticano prepara elección
El Vaticano/AFP/EFE
Al menos 20 mil personas, llegadas desde diferentes países del mundo, acudieron ayer a la Plaza San Pedro, para despedirse de Benedicto XVI en su última aparición en el Vaticano.
La mayoría de actos en la región se centrarán en servicios litúrgicos, como el que se realizó ayer al mediodía en la Catedral de Buenos Aires, en honor al “Santo Padre Benedicto XVI en el final de su supremo pontificado”.
A excepción de Nicaragua, donde la Arquidiósecis de Managua celebrará una misa de agradecimiento el domingo, en Centroamérica no se harán actos especiales. El arzobispo panameño José Domingo Ulloa pidió desde Roma “vivir en paz y en oración” la historia de Benedicto XVI.
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El papa confesó que en los últimos ocho años vivió días agitados, pero animó a los miles de fieles, congregados para escuchar su último mensaje como pontífice, a confiar en una Iglesia “viva”, que Dios no dejará que “se hunda”.
El papa escogió para este día mencionar los Evangelios y aseguró que era “consciente de la gravedad y de la novedad” de su renuncia, la primera de un papa en siete siglos. “El Señor nos ha dado muchos días de sol y ligera brisa, días en los que la pesca fue abundante, pero también momentos en los que las aguas estuvieron muy agitadas y el viento contrario, como en toda la historia de la Iglesia y el Señor parecía dormir”, afirmó.
Benedicto XVI, de 85 años, dijo que se ha sentido como San Pedro con los apóstoles en la barca en el lago de Galilea. “Siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino Suya, y no la dejará hundirse”, afirmó en su mensaje final. “Estoy contento porque esa ha sido la voluntad del Señor”, comentó el cardenal ecuatoriano Raúl Eduardo Vela Quiroga, entre los numerosos purpurados que asistieron a la despedida.
“Un papa no está solo en la barca de Pedro y por esto quiero dar las gracias a todos los que me han acompañado. Nunca me he sentido solo”, expresó Benedicto XVI desde la tarima central de la explanada con rostro sereno y en ocasiones sonriente.
“He dado este paso consciente de la gravedad y de su novedad. Amar a la Iglesia significa también tomar decisiones difíciles”, recalcó el pontífice, al dirigirse a la multitud: “Hoy vemos cómo la Iglesia está viva, en un momento en que muchos hablan de su declive”.
Benedicto XVI agradeció a los miembros de la Curia Romana, salpicados en los últimos tiempos por escándalos y denuncias de corrupción.
La renuncia del papa marca un precedente en la historia de la Iglesia católica moderna y al mismo tiempo obliga a su sucesor a encarar los retos de la milenaria institución para generar un impulso modernizador y pesar en el mundo globalizado, como representante de 1,200 millones de católicos.
El martes el papa teólogo ordenó con ayuda de su secretario Georg Gänswein los papeles de sus aposentos y separado sus escritos personales, contó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi. Esta tarde, el papa se dirigirá al helipuerto del Vaticano para ir a Castelgandolfo, donde vivirá dos meses antes de instalarse en un monasterio en el Vaticano.