Lucía Vargas
Un grupo de comerciantes del parque Central de Granada se muestran molestos por las nuevas disposiciones tomadas por las autoridades para el ordenamiento en el parque de La Gran Sultana.
Según los comerciantes, Julia Mena, la alcaldesa de esta ciudad, les comunicó que no podrán vender productos que no estén establecidos en sus matrículas.
Además, dentro del nuevo plan de ordenamiento se prohíbe amarrar mecates a los árboles, ni a las bancas, ni luminarias. Tampoco quieren plásticos negros amarrados sobre los carritos, ni ropa guindada, ni mesas fuera de los límites.
En el parque hay 74 comerciantes dedicados al negocio de artesanías y alimentos, y la mayoría de estos se mostraron molestos con las disposiciones.
Esa disposición, según la vendedora de artesanías Elda Villachica, pone en riesgo la inversión de cada dueño de negocio. Villachica dijo que los comerciantes han invertido entre 60 y 100 mil córdobas, a través de préstamos a los bancos y prestamistas.
Aidé Argüello, vendedora de gaseosas, dijo que durante los 29 años que lleva en el parque nunca vio un alcalde que en vez de propiciar una buena relación con el comerciante, más bien está creando una brecha por la presión impuesta al sector.
“Le pido al presidente Ortega que revise lo que está ocurriendo en Granada, porque a la alcaldesa le pedimos condiciones y nos dijo que si no nos parece que nos vayamos a buscar un local de 300 dólares”, expresó Patricia Espinoza, vendedora de artesanías.
Más quejas
Por otra parte, hay comerciantes que se quejan porque aseguran que la municipalidad ha dado permiso a nuevos comerciantes en espacios más grandes que los establecidos, solo por tener parentesco con algunas de las autoridades municipales. Dijeron que este tipo de influencias violenta la igualdad de derechos.
Angelina Conde, quien usa un toldo desde hace tres meses, junto con dos comerciantes, explicó que no se trata de influencias, ni de ser familia de una concejal, sino que ante la falta de carritos la administración anterior les dio permiso de usar ese toldo.
“Había una promesa de darnos un carrito, pero en esta administración nos dijeron que cuesta 15 mil córdobas, cuando a las demás vendedoras se los regalaron”, dijo Conde. La joven admitió ser pariente de la concejal, pero asegura que está usando el toldo, mientras le dan el carrito. Dijo que su negocio existe desde la administración anterior y nada tiene que ver con el parentesco que tiene con la funcionaria.
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