Edgard Rodríguez C.
Aunque sin renunciar al habitual estilo italiano, de estar más atento a su portería que a la de su rival, el Milan fue capaz de, además de pararse con firmeza atrás, desactivar la magia del Barcelona y vencerlo ayer 2-0, ante unos 80 mil espectadores en San Siro.
Y pensar que se consideró que por su ubicación en la liga italiana (11 puntos debajo de la Juventus) y la salida de figuras del calibre de Ibrahimovic, Nesta, Thiago Silva y Seedorf, entre otros, el Milan tendría poco que ofrecer al Barsa.
En otro duelo de la jornada de ayer, el Galatasaray y Schalke 04 empataron 1-1 en Estambul, en un resultado que en principio es positivo para los alemanes, que jugarán el duelo de vuelta en casa.
Burak Yilmaz, el gran goleador de los turcos, adelantó al equipo de Estambul en el minuto 12, pero los visitantes empataron gracias al tanto de Jermaine Jones en el 45.
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El ghanés Kevin-Prince Boateng (57’) mediante espectacular volea tras tiro libre de Montolivo, que rosó la mano de Cristian Zapata, y Sulley Muntari (81’) ante pase de El Shaaraway, se encargaron de sentenciar el partido, que mostró a un Barcelona atorado.
El Barsa tuvo el balón como es usual y lo movió y movió permanentemente, pero le faltó profundidad, y apenas disparó al arco protegido por un Abbiatti, quien casi llega al bostezo. El Milan en cambio fue más pragmático y su contragolpe lo sacó a flote.
El Barcelona llegó a San Siro como favorito y no tardó en probarlo. Generó la primera situación de peligro al minuto nueve. Messi se proyectó al área y provocó tiro de esquina pero seis minutos después, el balón estaba al otro extremo.
El Shaaraway forzó un mano a mano con Valdés, auxiliado al final por Puyols. Messi volvió a intentarlo conectado con Pedro, pero Montolivo se cruzó en el intento y se fueron los primeros 45 minutos con la pizarra en blanco.
En el segundo tiempo, el Milan adelantó sus líneas y provocó más dificultades en la creación del Barsa, acentuando la desconexión con los delanteros. Y mientras eso pasaba, Boateng disparaba un venenoso zurdazo para el 1-0.
Por la falta de profundidad y espacios para penetrar por el centro, Iniesta intentó tirando desde largo, pero su disparo, al igual que otro de Xavi, se fue a centímetros de la portería, algo que no sucedió con el bombazo de Muntari, para dar el tiro de gracia al Barcelona.
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