CARACAS/AP/EFE
Con el presidente Hugo Chávez en silencio y fuera de la vista en un hospital militar crece la especulación de que el mandatario, que llegó el lunes en la madrugada a Caracas, podría estar preparándose para abandonar finalmente el poder y dar paso a un sucesor y una nueva elección.
Mariana Bacalao, profesora de opinión pública en la Universidad Central de Venezuela (UCV), considera que con el regreso de Chávez ahora se está más cerca que nunca de un desenlace a la trama del cáncer que padece desde junio de 2010 y por el cual fue operado en diciembre.
El constitucionalista Gerardo Blyde indicó ayer a Globovisión que la toma de juramento “debería ser ya: el presidente regresó y si el tribunal sostiene que el presidente está hábil (…) para gobernar también tiene que estar hábil para juramentarse”. Blyde consideró posible una juramentación privada.
El constitucionalista Hermann Escarrá señaló que “no existe una norma en particular que señala que el presidente debe dar un discurso o decir sí juro, bastaría con una expresión escrita o un gesto”.
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“Esta tensión es insostenible por mucho más tiempo, ahora que está acá no pueden pasar otros 70 días para que aparezca una imagen o que hable. Tiene que haber una respuesta contundente porque la gente está esperando un desenlace del por qué viajar de vuelta”, comentó. “El escenario de que el presidente goce de una buena salud y se reincorpore a sus funciones no es imposible, pero me parece que es el menos probable”.
OFICIALISMO EN EL PODER
José Vicente Carrasquero, profesor de ciencia política de la Universidad Simón Bolívar, afirmó que la forma como el gobierno ha manejado el regreso de Chávez parece ser un intento más de utilizar la situación para mantener al oficialismo en el poder.
El académico comparó el cáncer de Chávez con el tratamiento informativo que tuvo la enfermedad del presidente Juan Manuel Santos en Colombia, o la de Fernando Lugo en Paraguay, y afirmó que “en esos países hubo mucha más transparencia… no hubo un uso crematístico para favorecer posiciones electorales, nada por el estilo”.
TRES ESCENARIOS
Carrasquero indicó que la eventual ceremonia de toma de posesión es una obligación, y una vez se realice, se plantean tres escenarios posibles: la renuncia inmediata de Chávez y el llamado más o menos rápido a elecciones; o que se decrete una falta temporal del presidente, a partir del cual se abre un plazo de 90 días, prorrogable por otros 90, para la convocatoria electoral.
“El tercer escenario”, dijo, “es el statu quo, tratar de mantener las cosas como están; pero esto es insostenible en el tiempo, el Gobierno ya ha tenido dificultades para contratar, financiarse externamente, visto que hay unos vacíos de legalidad muy importantes”.
Por su parte, Roberto Giusti, columnista del diario El Universal, manifestó: “Todo parece indicar que Chávez va a tirar la toalla y le dará luz verde a su delfín (Nicolás Maduro) para que comience lo que ya comenzó: la campaña electoral”.
“El problema, sin embargo, es que el desempeño del pupilo ha sido tan errático y tan poco prometedor, que aún reducido a una cama de hospital, Chávez deberá sacar fuerzas de flaqueza para apuntalar a ese candidato ‘malazo’ que quizás resulte peor aún desde la presidencia”, agregó.
Asalia Venegas, investigadora de la comunicación, que se identifica como partidaria de Chávez, expresó, en relación a la oposición: “Si le damos las fotos, quieren la voz, si le damos la voz van a pedir un vídeo, si damos el vídeo van a pedir que él salga al balcón del pueblo (del palacio de gobierno) y hable; pero ahorita no puede hacerlo porque se está recuperando”, enfatizó.
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