Inmaculada Tapia/EFE
El plástico ha sido un material denostado, vilipendiado que gracias al diseño ofrece su versión más artística y cosmopolita.
[/doap_box]
Roland Barthes fue el primero que describió con precisión la doble naturaleza del plástico: al mismo tiempo, alquímica y doméstica, lo recoge el libro conmemorativo de los sesenta años de Kartell, la empresa de diseño italiano que con color, imaginación y arte ha hecho del plástico un material imprescindible en la decoración de un hogar actual.
INNOVACIÓN Y BELLEZA
Giulio Castelli el fundador de Kartell, químico de profesión, y fascinado por el material que estaba en el mercado, argumentaba que trataba de generar a través de sus productos “belleza, innovación y, por encima de todo, sorpresa”.
Pero además de tener como piedra angular la innovación, Castelli concibe todo un sistema de industria basado en el diseño. Una circunstancia que se ve abocada a redefinir en la década de los ochenta cuando el plástico vuelve a ser un material denostado, la antítesis del glamour y la modernidad.
Una imagen que cambia con la dirección y redefiniendo cromáticamente los objetivos, recuperando su versatilidad y la percepción de producto.
A partir de ahí, sillas, carritos, mesas y artículos de hogar. Los noventa son la década del nacimiento de la mesa Battista, que combina un plano de poliuretano con una estructura de acero cromado; los carritos multifuncionales Oxo aplican la flexibilidad del plástico a un elemento estructural en función de aluminio… a partir de aquí, suma y sigue de productos que llevan recién nacido el siglo XXI a la firma a lo más alto. En 1996, la silla Maui es el primer asiento monocasco sin elementos o nervaduras metálicos que sostenga el respaldo, realizado en polipropileno.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B