Francisco es un sumerio inventor de la poesía cuneiforme en Nicaragua. LA PRENSA/ARCHIVO

El sueño traicionado

En La traición de los sueños Francisco de Asís Fernández hay dos libros. El que el lector puede tomar en sus manos, y el que dejó de escribir para seguir escribiendo en la traición. Ambos pesan, miden y huelen igual, y ambos están aquí, uno en la superficie de papel, otro sumergido.

José María Zonta

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Jueves 21, a las 3:00 p.m., se presenta La traición de los sueños y conversatorio con su autor y los escritores José María Zonta, Blanca Castellón, Jorge Eduardo Arellano, Alfredo Ulloa y Anastasio Lovo.

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Este libro es este que se puede tocar, y otro que es su fantasma. En el otro libro, el que vive bajo esta corteza de papel, los poemas se evaporan y se condensan continuamente. Cada vez que Francisco escribió uno de estos poemas dejó de escribir otro que se acuesta al lado del escrito y finge dormir. Juntos, libro escrito y libro no escrito forman una poderosa unidad: donde un poema ladra, otro maúlla, donde un poema se hace el muerto, otro se hace el resucitado. Y así va este libro encontrándose y extraviándose por los caminos de la ooesía, hasta que encuentra el puente que va de la vida a la muerte. Y respira hondo y lo cruza. Como los grandes libros, como los grandes amores, como los grandes locos, como los grandes exploradores.

Como Francisco.

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En La traición de los sueños Francisco de Asís Fernández hay dos libros. El que el lector puede tomar en sus manos, y el que dejó de escribir para seguir escribiendo en la traición. Ambos pesan, miden y huelen igual, y ambos están aquí, uno en la superficie de papel, otro sumergido. Ese es el secreto de los grandes libros: tienen otro debajo que los sostiene y los completa, que les sopla cuando no saben la respuesta y que les cubren la herida. El otro, el no escrito, es la sombra de este. Por eso en La traición de los sueños la palabra muerte puede significar vida, la palabra edad puede significar agua y la palabra mujer puede significar sed. Es un libro con doble personalidad, algo muy difícil de lograr. Tan difícil que si uno se lo propone no lo consigue, sale como la consecuencia natural de ser un poeta de verdad, un poeta que corre el riesgo de fajarse con la Poesía en un ring, y a veces se tambalea, a veces sangra y otras cae, pero siempre se levanta antes de la cuenta de nueve y sigue peleando.

En La traición de los sueños no todo es lo que parece, pero es un libro sincero, brutalmente honesto. Cada poema tiene una gota lúcida, rebelde, que provoca la inundación y el libro se llena de oleajes, peces amarillos, naufragios y faros. Este libro es un bote salvavidas para la poesía, para Francisco y para todos los que no sabemos nadar. Este es un libro donde la vida derrota a la muerte. Este libro es una fogata y para leerlo conviene servirse un trago y dejarse hechizar por sus chisporroteos.

La música de fondo de este libro es el jazz, pero hay poemas que montan su tienda de campaña a la intemperie y suenan a tango, a blues, a bolero y a trova. Suena una música de fondo tras cada poema, porque en el libro que Francisco no escribió para poder escribir este hay una orquesta que no cesa, que evita que el silencio predomine.

En este libro la palabra muerte aparece treinta y siete veces, y treinta y siete veces Francisco se levanta y anda, resucita como Lázaro. Este libro es una resurrección, es un mover la piedra que tapa la tumba y salir. Francisco sabe muy bien qué es esa carajada de resucitar.

La palabra ángel figura cuarenta y tres veces, y cuarenta y tres veces el poeta contempla la conversión de un ángel en humano, que renuncia al cielo para vagar por la tierra, por amor. Este libro era un ángel antes de ser libro, ahora es un trozo de papel humano, por eso es capaz de llorar y reír con la misma sinceridad.

Ese libro era un horizonte antes de ser libro, por eso sus celajes, sus nubes anaranjadas. Este libro era un condenado a muerte antes de ser libro, por eso sus pataleos en el patíbulo negándose a morir. Este libro era un ermitaño antes de ser libro, de ahí su sabiduría, su propensión a meditar la palabra que cerrará el poema. Este libro era una columna de hormigas llevando hojitas antes de ser libro, de ahí su marcha, su empeño, su voluntad.

Este libro era una bola de cristal antes de ser libro, de ahí su vocación de futuro, su don profético, su hermandad con el oráculo de Delfos. Este libro era un hombre enamorado antes de ser libro, de ahí su pasión, sus estremecimientos, su energía. Este libro era el único tiburón plateado en el mar antes de ser libro, de ahí su brillo que enceguece a los desprevenidos. Francisco es un sumerio inventor de la poesía cuneiforme en Nicaragua. Es un poeta que navega en la Mesopotamia de Granada en una barca de bambú, a veces sostiene el timón, a veces rema, y otras se deja llevar por la corriente de las palabras. La memoria de la Poesía es selectiva y se acordará de este libro cuando ya ninguno de nosotros estemos aquí.

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COMENTARIOS

  1. Pedro Antonio López
    Hace 14 años

    Tengo una duda, tal vez algún lector es tan amable de aclarármela: en los ochenta el jefe de las cárceles sandinistas -cuando fueron privados de libertad miles de nicaragüense inocentes- era un señor llamado Franciso de Asis Fernández, es el mismo que organiza los festivales de poesía en Granada?

  2. Laverdadnosharalibres
    Hace 14 años

    Esta señor que tanto ensalzan, es responsable del sufrimiento y muerte de miles de compatriotas cuando fue Director del Sistema de Prisiones de los sandino-comunistas.

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