Ecuador a votar

El aborto, el matrimonio entre homosexuales, la economía, el comercio, la minería, el modelo de democracia, la libertad de expresión, el combate a la inseguridad y hasta la fe se conjugaron en la campaña electoral en Ecuador, que mañana llega a su fin cuando 11.4 millones de ecuatorianos llamados a ejercer su derecho al voto elijan al próximo presidente que gobernará hasta 2017.

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ECUADOR/AGENCIAS

El aborto, el matrimonio entre homosexuales, la economía, el comercio, la minería, el modelo de democracia, la libertad de expresión, el combate a la inseguridad y hasta la fe se conjugaron en la campaña electoral en Ecuador, que mañana llega a su fin cuando 11.4 millones de ecuatorianos llamados a ejercer su derecho al voto elijan al próximo presidente que gobernará hasta 2017.

Aunque la elección presidencial se presenta como la crónica de una victoria anunciada para el mandatario socialista Rafael Correa, decidido a anclar su “revolución ciudadana”, con la que logró un récord de permanencia en el poder y liderazgo internacional.

Correa llegó al poder, por primera vez el 15 de enero de 2007, luego triunfó en una consulta popular para crear una Asamblea Constituyente y posteriormente en la elección de sus miembros, en la que obtuvo una mayoría para redactar la actual Carta Magna, que fue aprobada en referendo. Fue reelegido en 2009 en comicios anticipados a raíz de la nueva Constitución, que lo habilitó para participar en las elecciones de mañana.

LOS CONTRINCANTES

Correa parece encaminarse a un claro triunfo desde la primera vuelta, para lo que se requiere la mitad más uno de los votos o 40 por ciento con una ventaja de 10 por ciento sobre su más cercano contendor, que en las elecciones de mañana es el banquero Guillermo Lasso. En las últimas encuestas el mandatario presentaba una distancia de hasta 35 puntos porcentuales de Lasso. “Su victoria parece más que asegurada, la única incertidumbre reside en la amplitud de su ventaja”, expresó Marco Romero, politólogo de la Universidad Andina.

Los otros contrincantes de Correa son el izquierdista Alberto Acosta, el expresidente Lucio Gutiérrez, el magnate bananero Álvaro Noboa, el pastor evangélico Nelson Zavala y los independientes Norman Wray y Mauricio Rodas.

Correa, Acosta y Wray (los tres de izquierda), han defendido el aborto terapéutico y en ciertos casos de violación, algo que no aceptan los otros cinco, que dicen “defender la vida” desde su concepción.

Acosta ha sido radical en la oposición a la minería a gran escala que ha abierto el Gobierno de Correa, del que otrora fue aliado político, pero con el que rompió, justamente, por estar en contra del “modelo extractivista” que dice aplica el mandatario. Para Acosta, tanto la extracción petrolera como la minería deberían ser sustituidas por actividades menos dañinas con el ambiente, como el turismo y una agricultura sustentable, en un país considerado entre los de mayor biodiversidad del planeta.

Lasso, Gutiérrez y Noboa prometen una reducción de impuestos e incentivar la inversión extranjera como mecanismos para fortalecer la economía y el comercio. Los tres critican a Correa por haberse salido de la órbita de Washington y privilegiar relaciones con países como Venezuela e Irán.

VICTORIA ASEGURADA

Ecuador busca su lugar en el mundo de las elecciones de mañana, en las que elegirá entre la actual cercanía a Venezuela, China e Irán, y una política volcada hacia sus mayores socios comerciales, Estados Unidos y Europa. Hasta 2007, este pequeño país exportador de petróleo de 14 millones de habitantes, había mantenido la mirada hacia Washington, principal comprador de su crudo.

Al llegar al poder Correa, dio un giro de timón “en dirección opuesta a Estados Unidos” y se alineó con la Venezuela de Hugo Chávez, explicó Andrés González, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad San Francisco de Quito.

En la cima de su popularidad gracias a los programas sociales que ha desarrollado con fondos provenientes del petróleo, Correa logró restituir la estabilidad a este país, que vio pasar a ocho jefes de Estado desde 1996 hasta su llegada a la presidencia en 2007.

Una victoria por amplio margen le dará “legitimidad y capacidad para emprender políticas públicas que hoy por hoy son conflictivas”, comentó Santiago Basabe, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Aunque los detractores del presidente lo acusan de espantar las inversiones extranjeras y critican sus lazos con Cuba y con la Venezuela de Hugo Chávez, pese a que más allá de los desplantes verbales, Correa ha adoptado una línea más pragmática. “Con su reelección puede tener mayor activismo, pero no cuenta con los recursos para un liderazgo regional”, señaló Romero.

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