MOSCÚ/AFP
“No queremos intervención de los Estados en las tasas de cambio”, afirmó el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble.
Los temores de una “guerra de monedas” provocados por un encadenamiento de devaluaciones competitivas llevadas a cabo por países en búsqueda de crecimiento fueron reavivados por el reciente giro japonés. El Banco Central de Japón cedió a las presiones del gobierno para sostener la economía creando moneda, una política común en Estados Unidos.
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El G20 de las principales potencias industrializadas y emergentes comenzaron este viernes un encuentro de dos días en Moscú con la intención de impulsar políticas para poner fin al “estancamiento” de la economía mundial y la esperanza de alejar la amenaza de una “guerra de monedas”, que Japón reavivó.
El “principal desafío” del G20 es el de sacar “la economía mundial del estancamiento y de la incertidumbre para ponerla en una trayectoria firme de crecimiento”, declaró el presidente ruso Vladimir Putin al inaugurar la sesión de reuniones.
Por primera vez en mucho tiempo los temores sobre un estallido de la zona euro y de su moneda no focalizan los debates de la reunión.
Pero las estadísticas publicadas la víspera de este encuentro pusieron nuevamente a Europa en la mira: la recesión fue más grave que lo previsto el año pasado en zona euro. Y “la economía sólo se reactivará lentamente en 2013”, advirtió en Moscú el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn.
Se trata del principal freno a la reactivación mundial.
Rusia hizo justamente de la búsqueda de nuevas “fuentes de crecimiento” un prioridad de su presidencia del G20, que culminará con una cumbre a principios de septiembre en San Petersburgo.
Cuando los excesos del rigor fiscal empiezan a ser señalados por sus efectos nefastos en la actividad, Moscú busca flexibilizar los objetivos fijados en 2010 en Toronto cuando los países del G20 se comprometieron a reducir de al menos la mitad sus déficit para 2013.
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