LOS ÁNGELES/AFP
Los Ángeles “respira con alivio” mientras las autoridades examinaban este miércoles un cuerpo calcinado para confirmar la muerte de Christopher Dorner, un expolicía sospechoso de al menos tres asesinatos y cuya fuga de seis días llegó el martes a un dramático desenlace.
“Creo que todos estamos respirando con alivio”, dijo el alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, si bien los forenses aún deben identificar los restos de quien suponen es Dorner.
“Creemos que es el cuerpo de Christopher Dorner, aunque no lo sepamos con certeza”, agregó.
Los oficiales hallaron el cuerpo entre los escombros de la cabaña incendiada, tras un intenso tiroteo el martes cerca de Big Bear, una estación de esquí 160 kilómetros al este de Los Ángeles en las montañas de San Bernardino, dijo un portavoz del Departamento de Policía de Los Ángeles.
Un oficial murió y otro resultó herido en el tiroteo.
La identificación del cuerpo podría demorar semanas, pero “eso depende de los forenses disponibles y los laboratorios disponibles”, dijo el teniente Andy Neiman en conferencia de prensa, aclarando no obstante que dadas las circunstancias, puede hacerse de forma más expedita.
Neiman confirmó que la policía de Los Ángeles ya suspendió su estado de “alerta táctica”, aunque mantiene la protección de decenas de oficiales —y sus familiares— amenazados en el macabro manifiesto que Dorner había publicado en línea el lunes de la semana pasada.
“Algunos individuos en este departamento aún tienen mucho miedo. Cuando tu vida y la de tu familia está en peligro y es amenazada de muerte, es algo muy difícil de manejar”, señaló el teniente.
Christopher Dorner, de 33 años y exoficial del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), era buscado por cielo, mar y tierra desde el jueves, luego de la muerte de tres personas la semana pasada, entre ellas un policía y la hija de otro policía.
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