Ciudad del Vaticano/EFE
La imagen del rayo que cayó sobre la cúpula de la basílica de San Pedro del Vaticano después de que el papa Benedicto XVI anunciara su renuncia dio la vuelta al mundo, y cedió el paso a todo tipo de especulaciones y comentarios en las redes sociales.
Algunos usuarios aludieron a la posibilidad de que el rayo sea fruto de algún tipo de designio divino, tras la primera renuncia de un jefe de la Iglesia católica en los últimos seis siglos.
“Ha sido como un rayo caído a cielo abierto”, expresó el decano del colegio cardenalicio, Angelo Sodano, el primero en confirmar así el anuncio del papa, que muchos no podían creer, por lo poco común y por las dificultades de comprensión porque fue pronunciado por el papa en latín.
Lo cierto es que después de una mañana algo nublada y con lluvias intermitentes sobre Roma, el cielo terminó de cerrarse por la tarde, para dar paso a una tormenta (de dimensiones que algunos calificaron como “casi bíblicas”) que, con fuerte aparato eléctrico y truenos arreció sobre Roma y el Estado del Vaticano durante unas horas.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A