CIUDAD DEL VATICANO/EFE/AFP
Mantuvo la condena del aborto, las manipulaciones genéticas, la eutanasia y el matrimonio homosexual.
En cuando a las reformas internas, Benedicto XVI se muestra muy reservado y cierra la puerta a toda evolución sobre el celibato de los sacerdotes.
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Los escándalos de curas pederastas en Irlanda, Estados Unidos, Alemania, Austria y Bélgica, entre otros países, hicieron del 2010, el quinto año de pontificado de Benedicto XVI un “annus horribilis” para el papa, que fue acusado por asociaciones de víctimas de haber encubierto algunos de esos casos.
Tras las decenas de casos en EE. UU., los escándalos en Irlanda cayeron como un mazazo al conocerse los informes “Ryan” y “Murphy”, que desvelaron abusos sexuales durante décadas a cientos de niños por sacerdotes, sobre todo en la arquidiócesis de Dublín de 1975 a 2004.
Benedicto XVI exigió a los obispos irlandeses afrontar el problema y ordenó una inspección de las diócesis implicadas. Para afrontar los casos, el Vaticano introdujo el delito de Pornografía infantil en el Derecho Canónico.
2012: LOS “VATILEAKS”
Una cadena de televisión italiana publicó unas cartas enviadas por el nuncio en EE. UU., Carlo María Viganó, a Benedicto XVI, en las que denunciaba la “corrupción, prevaricación y mala gestión” en la administración vaticana.
En mayo salió el libro Sua Santita , del periodista Gianugi Nuzzi, que recoge más de un centenar de documentos reservados enviados al papa y a su secretario, George Ganswein, y de la Santa Sede. El mayordomo del papa Paolo Gabriele fue detenido, tras encontrarse en su domicilio miles de documentos fotocopiados y muchos originales enviados al pontífice.
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