CIUDAD DEL VATICANO/AP/AFP
La renuncia del papa Benedicto XVI será efectiva a partir del 28 de febrero, y aunque estas renuncias papales son extremadamente inusuales, hay precedentes en los 2000 años de historia de la Iglesia católica.
El último papa que renunció fue Gregorio XII, quien lo hizo en 1415 como parte de un acuerdo para poner fin al Gran Cisma de Occidente entre varios papas que se disputaron la autoridad pontificia.
La renuncia más famosa fue la del papa Celestino V, quien abrumado por las demandas del cargo, renunció después de cinco meses, en 1294. El papa Benedicto XVI rezó ante su tumba en la ciudad italiana de L’Aquila en 2009.
Por su parte, el sumo pontífice, Benedicto IX vendió el papado a su padrino Gregorio VI y renunció en 1045.
El papa Marcelino, de principios de la historia del cristianismo renunció o fue depuesto en el año 304 después de cumplir con la orden del emperador romano de ofrecer sacrificios a los dioses paganos.
UNA SORPRESA
Los católicos se manifestaron sorprendidos tras la renuncia de Benedicto XVI. “Ha sido como un golpe de agua fría, lo escuche en la televisión y vine a orar por la iglesia. Sabíamos que estaba enfermo y que estaba viejo, pero esto es como la muerte de la mamá, que por más vieja que esté uno no quiere que pase”, expresó Guadalupe Soza, una mujer que acudía con un ramo de flores para la Virgen de Guadalupe en la gran basílica en su honor en Ciudad de México.
“Me parece muy bien que no se quede hasta la muerte. Yo también tengo 82 años y sé que no se puede a esta edad seguir el ritmo al que está obligado un papa”, narró Olga Camus delante de la iglesia San Eustaquio de París. Junto a ella, otra jubilada, Bertille Vincent, dijo soñar con “un papa negro, descalzo y en andrajos”.
En Polonia, la tierra natal de Juan Pablo II, predecesor de Benedicto XVI, Henryk Damaszewski se congratuló en Varsovia de que el papa pueda descansar y dejar el camino abierto a la elección de un nuevo papa.
En Tierra Santa, la noticia dio lugar a todo tipo de rumores, como en Jerusalén, donde se dijo que el papa ya estaba muerto y que el Vaticano lo ocultaba.
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