Judith Flores
Corresponsal/Miami
Convencido de que es más útil vivo que muerto, Denis Obando, ahora exalcalde del municipio de Nueva Guinea, se encuentra en Miami junto a parte de su familia, para solicitar asilo político en Estados Unidos, ante la persecución y las constantes amenazas contra su integridad física por aparatos de inteligencia del gobierno de Daniel Ortega.
El pasado noviembre, los magistrados de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE) dieron como ganador al candidato del Frente Sandinista, pese a que los votos favorecían a Obando. El despojo ocasionó protestas de la población, represión, torturas y abusos sexuales contra los inconformes a manos de las autoridades policiales.
Ahora Obando se encuentra en Miami con parte de su familia y asegura que no aceptará la propuesta que supuestamente le habría hecho la pareja presidencial a través de un abogado orteguista de la zona, quien le ofreció dádivas económicas, un puesto de confianza en el Estado y la garantía de que no sería más víctima de persecución.
“Cuando rehusé a esa propuesta supe que estaba en problemas”, indica.
El exalcalde dijo a LA PRENSA que la Policía se ha convertido en un órgano represor del gobierno, y el Ejército en una institución complaciente de la dictadura. Su partido, el Liberal Constitucionalista (PLC), la oposición y algunos organismos de la sociedad civil lo dejaron solo, “ya ni contestaban el teléfono”.
“No me quedaba ningún espacio más que agotar, supe que mi causa había sido transferida a las Fuerzas Especiales de la Policía, los que trabajan con pasamontañas, dedicados a eliminar a los que adversan al gobierno. Se trata de una Policía parapolítica y paraestatal, es una réplica de la extinta Seguridad del Estado, que es manejada por sicarios que se ocupan de eliminar a las personas que somos una amenaza para la dictadura”, sostiene Obando.