Eran esos días de 1933. La vida en Nicaragua transcurría frente a la larga depresión cafetalera que mantuvo en tensión la economía del país. Pero un nuevo rubro se descubría y apuntaba a ser un gran negocio: la compra, venta y renta de casas. Y la idea venía en la cabeza de una muchacha. Su nombre Julia Pasos, hoy reconocida como la pionera de los bienes raíces en Nicaragua.
Tres años antes, en 1930, desembarcó en tierra pinolera, su tierra natal, venía con las ideas frescas, aún después de un mes en altamar desde Francia. Europa fue su hogar durante sus años de estudio.
Así recuerda la historia su hijo Alejandro González Pasos, quien hoy está a la cabeza de la primera empresa de bienes raíces en Nicaragua. Muy cercana a cumplir los ochenta años en el país, este 17 de marzo, y fundada por sus padres, don Alfonso González y doña Julia Pasos. Alejandro González asegura que este ha sido y seguirá siendo uno de los negocios más rentables.
El inicio de los bienes raíces en Nicaragua apunta a ese 1933, cuando de la historia de amor de Julia y Alfonso, un constructor de la época, así lo describe su hijo Alejandro, surge también la historia de un gran negocio, hasta el momento nuevo en el país, pero ¿cómo se hacía entonces?
“Las casas solían venderse de voz en voz. Los amigos avisaban o contaban que en algún lugar estaba a la venta alguna propiedad y el interesado iba a buscarla”, recuerda González de aquellas pláticas con su madre.
Recuerda también, que quien ayudaba a vender la propiedad no ganaba alguna comisión definida. “Podían darle algo en reconocimiento pero era lo que el dueño de la propiedad quisiera”, cuenta don Alejandro.
Fue doña Julia que en esos tiempos, junto con su marido, empezaba a construir casas, más al estilo de un apartamento para rentarlas o venderlas, todas amuebladas con sillas, camas, espejos, algunas mesas y un radio. “Fue entonces que la comisión del cinco por ciento por venta se estableció y el adelanto de un mes por renta se concretaba a partir de un contrato de renta o venta, escritos por doña Julia”, comenta González, a quien su madre le contó que hasta los abogados de la época empezaron a solicitarle los esquemas de contratos para sus oficinas.
Ochenta años después, asegura don Alejandro, una de las formas más eficaces para vender propiedades son los clasificados de los periódicos y ahora, junto con ellos, los anuncios en las páginas de internet. “Los clasificados continúan funcionando y para empresas como la nuestra son las primeras opciones”, asegura.
Ver en la versión impresa las paginas: 14, 15