Fernando José Monge
El irreverente poeta se protegía de la lluvia bajo el techo de la
escuela, después de haber escrito sus versos con aerosoles de color
rojo, en las paredes de la Catedral, en ese momento cayó un
relámpago sobre la cruz del templo, dañándola, el escritor
observaba el suceso, cuando un segundo rayo impactó en el mismo
sitio, así que decidió caminar, habiendo avanzado un poco, un
nuevo trueno arremetió a unos pocos pasos de él, entonces
aterrorizado tomó un taxi, alejándose del área. En el cielo Jesús
sostenía otra centella en la mano y María le replicaba: ¡qué mala
puntería tienes hijo, se te volvió a escapar!
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