Violeta Molina/EFE
Frente a las aplicaciones nativas, existen otras basadas en la web abierta —llamadas “web apps” y que funcionan con lenguaje HTML5, hojas de estilo CSS3 y sobre un navegador— que trabajan por igual en las distintas plataformas y no requieren que el usuario esté pendiente de actualizaciones porque son automáticas.
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Las aplicaciones móviles han revolucionado con su sencillez y utilidad la forma de relacionarnos con la tecnología, pero la incompatibilidad entre los distintos sistemas operativos está fragmentando el acceso a internet y obligando a la web a evolucionar para garantizar la universalidad de la red.
Antes de que aparecieran los teléfonos inteligentes, el acceso a internet se realizaba a través de navegadores, las herramientas para bucear por la world wide web, pero el internet móvil ha trastocado esos usos.
El director de desarrollo de producto e innovación de Telefónica Digital, Carlos Domingo, ha indicado a Efe que las aplicaciones se han convertido en el medio primario de acceso a contenidos y servicios de internet en el teléfono celular, mientras que el responsable del The App Date, Óscar Domingo, ha destacado que con ellas todo es natural y fácil y que están abriendo internet a más “gente, circunstancias y contextos”.
Pero Domingo ha alertado de que las “apps” nativas llevan asociados ciertos problemas que no tiene la web en el PC.
Una aplicación nativa es aquella desarrollada específicamente para un único sistema operativo, por ejemplo Android, iOS o Windows Phone, por lo que no es compatible con entornos de la competencia.
“No tienen el mismo grado de universalidad, no son abiertas, no se comunican entre ellas, no funcionan en diferentes dispositivos y sistemas operativos y además solo se pueden publicar o actualizar de acuerdo a las decisiones arbitrarias de las corporaciones que las controlan y no del desarrollador o el usuario final”, ha apuntado Domingo.
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