CARACAS/AFP
El diputado Pedro Carreño, presidente de la Comisión de Contraloría del Parlamento de Venezuela, de mayoría chavista, formalizó ayer una denuncia por corrupción ante el Ministerio Público contra los diputados Richard Mardo y Gustavo Marcano de Primero Justicia (PJ), para quienes pidió que “sean puestos bajo custodia en su residencia”.
En la sesión del martes en la Asamblea Nacional, en la que hubo insultos del oficialismo y la oposición, se mostraron vídeos que según el presidente del Parlamento, Diosdado Cabello, constituían pruebas de los actos de corrupción de la financiación del PJ, y se mostraron supuestos cheques de entidades privadas entregados a los diputados. Cabello comparó al PJ con la banda del narcotraficante Pablo Escobar.
“Somos absolutamente inocentes y más bien quienes han utilizado PDVSA como les da la gana, quienes han regalado el dinero de los venezolanos a otros países (…) son los Diosdado Cabello de este mundo, los Nicolás Maduro de este mundo, y Rafael Ramírez de este mundo”, afirmó ayer el diputado y coordinador nacional de Primero Justicia, Julio Borges.
Hace semanas, el gobierno denunció que grupos de la “ultraderecha” venezolana y extranjera, “infiltrados”, planeaban un atentado contra el vicepresidente Nicolás Maduro y Cabello. El martes, Maduro señaló como orquestador al excomisario Henry López Sisco, refugiado en Costa Rica tras ser acusado en Venezuela de una matanza en 1986.
TEMEN VACÍO DE PODER
Para el analista Luis Vicente León, de firma Datanálisis, “en la medida que se alarga la ausencia de Chávez, se hace más peligroso que se pueda percibir un vacío en el poder y se hace más peligrosa la oposición como un actor que pueda ser visto con interés por parte de la población”.
El gobierno busca “atemorizar al adversario para minimizarlo y enviar mensajes concretos de que no hay ningún vacío y que incluso podría ser más fuerte y más duro que el actor al que ellos estaban acostumbrados”, explicó León.
Para el analista Farith Fraija la ausencia de Chávez, “no tiene nada que ver” con las acusaciones ni denuncias presentadas en la Asamblea Nacional, que según él demuestran que hay una parte de la oposición que está jugando al margen del sistema democrático venezolano”.
“Este dúo gobernante quiere ser más chavista que Chávez, más duro, menos tolerante hacia fuera y hacia dentro. Quiere, por esta vía, compensar la ausencia del presidente y evitar que cualquier “debilidad” los coloque en “estado general de sospecha”, escribió en su columna de El Nacional, el político y periodista Vladimir Villegas, disidente del chavismo.
Según León, “para la oposición es fundamental buscar alternativas para resquebrajar un poco esa conexión tan fuerte del chavismo con el pueblo. Atacar a Maduro, atacar a Diosdado, pero además tratar de provocar divisiones entre ellos es un mecanismo electoral también de debilitamiento del adversario. A Chávez no le pueden atacar por corrupción”.
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