Félix Rivera M.
Ciudadano Distinguido fue declarado ayer en una ceremonia solemne y misa campal, el obispo emérito de Jinotega, monseñor Pedro Lísimaco Vílchez, quien cumplió 58 años de servicio sacerdotal.
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Fue el primer obispo de Jinotega y su labor la ejerció desde el 8 de septiembre de 1984 hasta el 24 de junio del 2005, cuando entregó la Diócesis de Jinotega al actual obispo, monseñor Carlos Enrique Herrera Gutiérrez.
En la celebración estuvo presente la magistrada Juana Méndez; el general Herminio Escoto; el jefe de la Sexta Región del Ejército, teniente coronel José Dolores Hernández, y el alcalde de Jinotega, Leónidas Centeno.
MAGISTRADA LLEGÓ
Sorprendió la presencia de Méndez, quien explicó: “Desde niña conozco a monseñor Vílchez, en la comunidad de Susulí y El Chile, él llegaba a predicar la palabra de Dios y con apoyo internacional construyó la primera escuela en el lugar”.
“Monseñor Vílchez nos inculcó valores cristianos a la par que estudiábamos, sembrábamos huertos familiares. Le pedí me llevara a estudiar al convento de Guadalupe de Matagalpa, regentado por monjas, donde quedé internada, estando pendiente siempre monseñor Vílchez de mi educación y estudio”, dijo.
El general Herminio Escoto dijo: “Mis padres tuvieron una estrecha relación en Matagalpa con monseñor Vílchez. Yo hice mi primera comunión bajo la enseñanza del catecismo de él”.
La ceremonia contó con el coro de Carreta Quebrada, Matagalpa, y la banda del Ejército, mientras que el maestro Pedro Zeas Mendoza, director de la escuela de música de Jinotega, le compuso un himno a monseñor Vílchez.
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