Tras batallar contra la sombra de una cultura de no pago que se expandió rápidamente en el país desde 2009, fue hasta en 2012 que el sector empezó a ver la luz al final del túnel al crecer ese año por primera vez un cinco por ciento.
Aún así el sector está lejos de registrar las cifras históricas de 2008. En Nicaragua las microfinancieras no llegan a 107,316 personas que sí eran atendidas hace cuatro años.
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Los resultados del informe de la Cumbre del Microcrédito revela que “hasta ahora la tecnología digital ha provisto más promesas que resultados”.
El presidente de Asomif, Fernando Guzmán, admite que en Nicaragua son pocas las instituciones de microfinanzas que están invirtiendo en tecnología para abaratar los costos de colocación del crédito, por el alto costo que implica esa inversión.
Sostiene que ahora están en proceso de recuperación porque en un período de cinco años han perdido 30 millones de dólares debido a la crisis mundial y los efectos de la cultura del no pago.
“Las transacciones digitales pueden contribuir significativamente a lograr la meta de la inclusión financiera total, pero queda mucho trabajo por hacer. Las tecnologías móviles hacen posible proporcionar servicios financieros a las personas muy pobres y a los clientes más remotos a un precio adecuado. Sin embargo, hasta ahora no contamos con las innovaciones en servicios financieros para acumulación de activos que vayan a la par del rápido crecimiento de los servicios de pago”, señala el informe.
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Wendy Álvarez Hidalgo
La crisis del microcrédito no es intrínseca de Nicaragua. Es mundial. Menos pobres reciben este servicio financiero. La meta de llegar en 2015 a 175 millones de personas que viven con menos de 1.25 dólares diarios se vio gravemente lastrada en 2011, como consecuencia de la crisis económica y financiera, según revela un estudio que publica la Cumbre del Microcrédito, iniciativa que impulsan a nivel mundial una red de microfinanzas para combatir la pobreza y el hambre.
El estudio, que recoge información de más de 700 instituciones de microfinanzas en el mundo, detalla que en 2011 alrededor de 13.25 millones de pobres dejaron de ser atendidos por las microfinancieras, principalmente de la India, el segundo país más poblado el mundo.
Ahí 14.2 millones de pobres dejaron de recibir crédito, lo que fue amortiguado por la atención a nuevas 1.88 millones de personas, la mayoría en África Subsahariana, Medio Oriente y África del Norte, así como en América Latina y el Caribe.
En Latinoamérica 105,834 mil nuevos pobres se beneficiaron con microcrédito en 2011 respecto a 2010, detalla el documento. “Esto marca la primera vez desde que la campaña comenzó a registrar los Planes de Acción Institucional en 1998, que tanto el número total de clientes, como el número de familias más pobres servidas, disminuyó de un año a otro”, cita el informe redactado por Larry R. Reed, presidente de la Cumbre del Microcrédito.
En febrero de 1997 unos 2,900 líderes de la industria de microfinanzas, reunidos en Washington, se propusieron como meta llevar este servicio financiero a 175 millones de las familias más pobres del mundo, especialmente mujeres y asegurar que otros cien millones salgan de esa condición social.
Así fue como nació la Cumbre del Microcrédito, un proyecto de Results Educational Fund, una organización comunitaria que trabaja en la lucha para la erradicación del hambre y pobreza en el mundo.
ALGUNAS RAZONES
En el primer informe evaluativo del trabajo del sector para lograr la meta antes descrita, publicado en 2012 pero con datos de 1997 a 2010, se destacó el salto de 7.6 millones de personas con microcrédito a 137.5 millones de un año a otro. Ya en 2011 el saldo fue en negativo.
Además de la crisis económica mundial, como uno de los principales detonantes, ¿qué otros factores incidieron en esa debacle? Los expertos identifican 10 razones, entre las que figuran cansancio del inversionista, fatiga de los donantes, algunos mercados han madurado, mejor medición de las cifras, incentivos desalineados, la crisis de Andhra Pradesh en el caso de la India, entre otros.
El informe advierte que los inversionistas y bancos han disminuido sus inversiones en instituciones de microfinanzas, algo que no ocurrió en América Latina y Europa Oriental, donde al menos tres cuartas parte de los fondos de inversión para este sector se captó en estas dos regiones, donde efectivamente sí hubo crecimiento en el número de clientes.
El presidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), Fernando Guzmán, reconoce que en el contexto mundial América Latina se ha convertido en un destino atractivo de inversión en microfinancieras. Identifica dos razones: las instituciones involucradas en este negocio financiero son más sólidas y han madurado. Y en segundo lugar, el repunte de algunas economías latinoamericanas ha despertado el interés de los inversionistas que ven oportunidad de crecimiento de las microfinancieras.
CRISIS AFECTA NEGOCIO
Guzmán reconoce que la crisis económica mundial ha golpeado fuertemente el negocio del microcrédito, pero sostiene que pese a ello este producto ha sacado a millones de la pobreza.
Nicaragua no es la excepción, añade. Solo basta con leer las interminables historias de éxito de personas que antes no tenían medios de sobrevivencia y son generadoras de empleos una vez que el microcrédito llegó a sus manos, comenta.
No obstante, Guzmán reconoce que no se ha logrado desarrollar un sistema que mida el verdadero impacto del microcrédito en los indicadores de reducción de pobreza y la sostenibilidad de ese avance social.
De hecho, en el informe mundial se sugiere en las conclusiones finales que “los proveedores de microfinanzas deben llevar un control y reportar a sus inversionistas y donantes los resultados de los clientes”.
Y añade que los inversionistas y donantes con orientación social deberían utilizar información sobre los resultados de los clientes para decidir cómo invertir sus recursos, de tal manera que se reflejen sus metas sociales.
Guzmán no cree que los inversionistas en microfinanzas estén cansados o fatigados en invertir en este sector, pero sí que estos están llegando a su nivel máximo de capacidad de inversión en ese negocio.
ACELERAR CRECIMIENTO
Otro de los aspectos que aborda el informe de este sector es la necesidad de acelerar la colocación del microcrédito en el mundo para lograr cumplir la meta propuesta para 2015.
El crecimiento promedio de atención a clientes entre el 31 de diciembre de 2009 y el 31 de diciembre de 2011 ha sido de 4.8 por ciento. “Si continuamos a este ritmo, nos quedaremos cortos por casi 25 millones de clientes para la primera meta (175 millones de pobres)” , advierte.
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