Cuba totalitaria a la cabeza de la Celac
Ya no cabe la menor duda: la clase política dirigente de Hispanoamérica —con algunas excepciones— sufre una grave conmoción anímica que le impide discernir entre los valores positivos o negativos más elementales. Me refiero a la decisión tomada en la última sesión de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), de entregar al gobierno cubano la presidencia pro témpore de la organización internacional.
El gobierno cubano —creo que a estas alturas del tiempo ya no hay nadie que lo dude— es un poder monopolizado por la feroz dinastía de los Castro; es un poder que subyuga implacablemente a la nación cubana desde hace más de cinco décadas; es un poder que reprime brutalmente y asesina a quienes reclaman libertad; es un poder que ha institucionalizado la más extrema pobreza para sustentar la opulencia de la minoría revolucionaria”. A un gobierno de esta índole los jefes del gobierno de los demás países de Hispanoamérica han encomendado la orientación de la vida política del subcontinente.
Incluso para la gente que vive en el llano, no ligada inmediatamente a las peripecias de la vida política, decisiones de esta naturaleza, resultan incomprensibles. En todo caso delatan un alto grado de desorientación. Ya el haber admitido a una Cuba gobernada totalitariamente como miembro de una organización internacional, que tiene como meta la defensa de una democracia libre y justa constituyó un grave error, pero este desatino adquiere la dimensión de un verdadero escándalo con la decisión actual.
La Cuba dirigida con mano de hierro por el dúo criminal de los Castro está incapacitada y es incompetente para presidir una organización cuyo fin principal es la protección de la democracia y de los derechos humanos.
José Leopoldo Decamilli, Berlín.
El FMI y el INSS
De manera sencilla, el FMI podría definirse como un vigilante internacional de la situación económica de países que se sustentan con préstamos de organismos financieros, y que a través de análisis correspondientes miden el cumplimiento de ciertas condiciones preestablecidas. En su revisión a Nicaragua se apoyan de la información suministrada por el Banco Central y el gobierno en general. En una de esas revisiones los analistas del FMI detectaron irregularidades en el manejo de los fondos del INSS, advirtiendo al Gobierno que la continuidad de esa práctica anómala provocará efectos nocivos en su grado de liquidez a mediano plazo.
No obstante que el FMI no debe tener facultades para fiscalizar las operaciones financieras del INSS, en vista de que es un ente autónomo con patrimonio propio y pertenece a los afiliados, también es cierto que de presentarse una situación en que el INSS carezca de fondos para pagar las pensiones, estas tendrían que ser solventadas por el Gobierno, lo cual crearía distorsiones en el Presupuesto General de la República, elemento esencial para el análisis del FMI. Pero una cosa es la observación de lo que está sucediendo en el INSS y otra es la supuesta presión del FMI que trata de vender este Gobierno para imponer nuevas reglas usando la sombra de ese organismo.
Supuestamente preocupada por los hallazgos del FMI, la administración del INSS contrató consultores extranjeros a fin de que brindaran sus recomendaciones para resolver su crisis financiera, lo cual debió haber costado una buena cantidad de miles de dólares, extraída del aporte laboral. Esa consultoría no requirió de mucho esfuerzo para presentar como mágica solución el aumento de la edad y el número de cotizaciones para ganarse fácilmente sus onerosos honorarios, creando una especie de castigo acompañado de la mayor perversidad para ser aplicado a los afiliados que no tienen culpa de la debacle del INSS, ofreciéndoles cargar una cruz a cuestas por la mayor parte de su vida, y en un futuro incierto donde no existe plena garantía de lograr alcanzar a tener derecho para una pensión de vejez digna.
Si nos basáramos en el principio de causa y efecto, el informe de los consultores extranjeros está concentrado deliberadamente en los efectos, o sea en la situación financiera actual del INSS, como para quedar bien con su inoperante administración, sin referirse por ningún lado a sus causas, que desde el gobierno de los Somoza, lo fondos del INSS han sido objeto de abuso y que esta administración, al igual que las anteriores, se ha caracterizado por su práctica abusiva y deshonesta, tanto de sus fondos como en el manejo deficiente de sus recursos.
Miguel Altamirano
No se puede enseñar lo que no se sabe
Todos los años es recurrente: el bajo rendimiento en matemáticas de los estudiantes que hacen su examen de admisión en las universidades, en este caso especial en la UNI, solo 160 y algo de estudiantes aprobaron el examen de 2,400 postulantes. Triste, pero más triste es que le pasaron el examen a profesores de matemáticas que imparten esa asignatura en cuarto y quinto año de secundaria y muchos no pudieron resolverlo, ¿cómo es eso posible? No se puede enseñar lo que no se sabe, he ahí uno de los problemas y hay otros, se habla del bajo salario, del poco reconocimiento social a los maestros, se le echa la culpa a la primaria y esta al preescolar y luego a los padres de familia, etc., pero la verdad es que no se está enseñando la matemática a como debe ser.
La matemática es deductiva e inductiva, es lógica, es sistemática, es conceptual, es una cadena de conocimientos concatenados unos con otros, es por eso que si un profesor da un conocimiento errado se quiebra la secuencia lógica, se cae el andamiaje del razonamiento. Bueno, ¿y los famosos Talleres de Evaluación, Programación y Capacitación Evaluativa (Tepces), no hay tal capacitación, pues lo que hacen es reunirse a compartir los mismos errores que han cometido, salvo raras excepciones.
Por tanto se debe capacitar a los docentes en conocimientos científicos, haciendo uso de profesores con experiencia docente y con conocimientos de matemáticas, metodologías activas y pedagogías, que hagan de la matemática agradable y asequible, si no es así seguiremos quejándonos todos los años. Por mi parte sin ser pesimista, no veo claro el horizonte en ese campo.
Boanerges Méndez Cajina, profesor de Matemáticas, UNAN-León.
Ley contra la reelección
El principio que dirige a la democracia es el de la ciudadanía. Este principio le impone obligaciones a los gobernados, es decir que respeten la legitimidad de las escogencias y le da derechos a los gobernantes a que actúen con autoridad para que promuevan la eficacia de dichas escogencias y para que protejan a los políticos de las amenazas a sus persistencias.
Una amenaza clara y latente es la reelección continua y alterna que ha hecho mucho daño al país. Se debe prohibir la reelección no solo del Presidente de la República sino también de magistrados, diputados y presidentes de otros poderes del Estado. Hay que darle oportunidad a ciudadanos probos, honestos e intachables. Los partidos políticos necesitan nuevas caras para una nueva apertura democrática, evitando el caudillismo y servilismo.
Nicaragua no puede soportar las pretensiones reeleccionistas de personas como el actual presidente inconstitucional Daniel Ortega, quien tiene lujuria de poder, lo que retrocede el proceso democrático iniciado en el noventa.
Leonel A. Marín Mc Ewan
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