Gloria Picón
Desde la llegada al poder, en el 2007, los viajes oficiales de Daniel Ortega se han convertido en viajes familiares, donde no faltan la primera dama, los hijos e hijas y en ocasiones hasta las nueras, yernos y nietos.
En las cumbres presidenciales nunca se observa al canciller de la República, Samuel Santos, que de acuerdo con expertos consultados es él que debería acompañarlo.
Pallais agregó que en Latinoamérica hay mucho abuso de quien es acreditado como diplomático, sin embargo no es costumbre que toda la familia del gobernante tenga cargos en el Gobierno. “Podría entenderse uno a nivel de asesor, pero lo que se acostumbra es que el presidente viaja con su canciller y Ortega nunca viaja con él”.
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Desde el año pasado al menos tres de los hijos del presidente se sientan en puestos oficiales en los encuentros de alto nivel, sin ocupar —al menos oficialmente— cargos públicos.
El último encuentro oficial de alto nivel al que el presidente inconstitucional Daniel Ortega asistió acompañado de la primera dama Rosario Murillo y sus hijas Camila y Luciana fue la I Cumbre de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac), celebrada en Chile.
En otras cumbres se había visto en la tribuna oficial a Camila, Luciana y Rafael Ortega Murillo, el hijo mayor de la pareja presidencial.
Murillo siempre aparece a la derecha de Ortega en las cumbres presidenciales, algo que nunca se ha visto en otros mandatarios.
CONFUNDEN ASUNTOS DE ESTADO CON FAMILIARES
Para el exembajador de Nicaragua en la Organización de Estados Americanos (OEA), José Luis Velázquez, en Latinoamérica es muy común que los asuntos oficiales se confundan con los familiares, no obstante señala que eso va contra los protocolos diplomáticos.
Velázquez explica que si los anfitriones aceptan a familiares en las reuniones oficiales es porque el Estado lo pide cuando pasa la lista de acompañantes con la que llegará. Sin embargo indica que cuando un gobierno es responsable llega acompañado de su ministro de Relaciones Exteriores, ministros o asesores expertos en el tema que los convoca.
“Pero si acredita familiares el anfitrión no entra en choque porque se entendería como un desaire”, opinó Velásquez.
En estos casos el exdiplomático afirma que el gobierno de Nicaragua estaría alterando el sentido del protocolo y la tradición diplomática introduciendo un elemento de familismo, porque los Estados son instituciones no familias.
NEPOTISMO SOCAVA INSTITUCIONES
“Cuando se hace eso, se personalizan los procedimientos y al personalizar los procedimientos se cae en el nepotismo, familismo y el socavamiento de las instituciones”, consideró.
Por su parte el exvicecanciller y exdiputado José Pallais manifiesta que no es usual en el mundo diplomático, ni se acostumbra a que las primeras damas estén participando en las reuniones oficiales de los jefes de gobierno y mucho menos los hijos. “Es una cortesía del organizador permitirlo”, aseguró Pallais.
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