Por nuevos valores

Para Antonio Rubinstein: “La mayor parte de los grandes maestros han sido niños prodigio”. Aunque la suma es relativa a la cantidad de infantes dotados que no han figurado en los niveles de Haydn, Mozart o Saint Saens, bien pudiera conciliarse con que la vocación despierta desde que el oído percibe los signos consumados en sonido, que no por carecer de la distinción canónica, consolida el argumento de que la mayoría de los músicos provienen de la inclinación en la pequeñez en la cual se manifiesta el talento en las diversas habilidades.

Para Antonio Rubinstein: “La mayor parte de los grandes maestros han sido niños prodigio”. Aunque la suma es relativa a la cantidad de infantes dotados que no han figurado en los niveles de Haydn, Mozart o Saint Saens, bien pudiera conciliarse con que la vocación despierta desde que el oído percibe los signos consumados en sonido, que no por carecer de la distinción canónica, consolida el argumento de que la mayoría de los músicos provienen de la inclinación en la pequeñez en la cual se manifiesta el talento en las diversas habilidades.

En algunos casos el amor al oficio se disuelve entre los 15 y veinte años en los muchachos y entre los 14 y los 17 en las jóvenes, pero el rubicón ha sido transitado en las crisis de la adolescencia. La edad instructiva eficiente no puede ser igual para todos. Cada esperanza tiene lo suyo oportuno y congruente.

Hay un número categórico en la recta crucial del aprendizaje: la práctica más que la teoría. De nada sirve invadir de esta al novicio si no se procura en la alianza la acción palmaria cuando las candilejas están encendidas.

El reconocimiento de la práctica en ese trayecto es lo que me inclina a valorar positivamente la idea de preparar un plan de trabajo para la formación e implementación de orquestas infantiles y juveniles en Nicaragua, inspirada por un lema cuyo diminutivo engendra cariño “Amor para los más chiquitos”.

Ramón Rodríguez —didáctico y ejecutante— anuncia la apertura con el auspicio de dos países que se han distinguido por tener orquestas juveniles: Cuba y Venezuela. Ya hay un comité organizador para emprender el proyecto. Solo así con esa iniciativa subiremos al nivel de la estructura sinfónica pero escalando, de la predisposición infantil a la madurez realizada.

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