Washington/EFE
Cuatro senadores demócratas y cuatro republicanos presentaron ayer un conjunto de “principios” comunes para avanzar en una reforma migratoria integral en Estados Unidos que incluya una “vía para la ciudadanía dura, pero justa” para parte de los 11 millones de inmigrantes indocumentados.
Los senadores, entre ellos el republicano Marco Rubio, y el demócrata Robert Menéndez, indicaron que el acuerdo bipartidista es una oportunidad para conseguir una reforma migratoria que se resiste desde antes de la llegada del presidente Barack Obama a la Casa Blanca en 2009.
Si el consenso es alcanzado en el Senado, la Cámara de Representantes podría dar luz verde a una reforma integral de un sistema que líderes de ambos partidos consideran “roto”, desfasado y que no contribuye a la mejora económica del país.
Uno de los firmantes, el senador republicano y candidato presidencial en 2008, John McCain, confió en que el texto de la ley cuente con un mayoritario apoyo bipartidista en el Senado, ya que, en su opinión, “2013 representa para nosotros la mayor oportunidad en muchos años para conseguir una reforma del sistema migratorio”.
BENEFICIADOS
El proceso de regularización se realizaría de manera progresiva y obliga a aquellos que han permitido que sus visados caduquen o han ingresado en el país de manera ilegal a someterse a chequeos de antecedentes y pagar multas para obtener la residencia permanente o “green card”.
Los “dreamers”, que llegaron cuando eran menores, tendrán preferencia para optar a la ciudadanía. Los trabajadores indocumentados del sector agrícola podrán convertirse en ciudadanos mediante un plan específico diseñado para ellos.
CONTROL FRONTERIZO
Los permisos de entrada legal para trabajar en EE. UU., estarán ligados a la situación laboral y tendrán en cuenta la llegada de personas con talento o en sectores en los que se requiere mano de obra foránea.
Rubio considera que hay dos condiciones “críticas” para la puesta en marcha de las regularizaciones: el respeto por un sistema de visados de entrada y “un progreso real en la mejora de control fronterizo”.
La propuesta de ayer pide “un aumento del número de aviones no tripulados y equipo de vigilancia en la frontera”, con el objetivo de reducir aún más las entradas de inmigrantes indocumentados, principalmente a través de la frontera con México.
Las facciones más conservadoras del Partido Republicano se oponen a una ley que incluya la posibilidad de la ciudadanía, ya que en su opinión se trataría de una nueva “amnistía” como las regularizaciones de 1986 que serviría de “efecto llamada”.
40 por ciento de los aproximadamente 11 millones de inmigrantes indocumentados que se contabilizan en Estados Unidos entraron al país de forma legal, con un visado que luego expiró, según cálculos de las autoridades.
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