Bloomberg News
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La élite financiera mundial no quiere que le mientan otra vez. Con las cicatrices que les dejó la peor crisis financiera jamás vivida desde la Gran Depresión y la arrogancia que la precedió, los banqueros, los inversores y los políticos que se dieron cita en Davos, Suiza, la semana pasada recibieron con cauto beneplácito las señales de recuperación que daba la economía mundial y de resistencia de la región del euro.
“Optimistas, pero con sobriedad” fue la caracterización que hizo el director ejecutivo del Bank of America Corp., Brian T. Moynihan, del humor que impregnó la reunión anual del Foro Económico Mundial, aun cuando los inversores llevaban el índice Standard Poor’s 500 Index por encima de 1,500 por primera vez desde 2007.
El humor en Davos fue “completamente diferente” cuando las acciones finalmente llegaron a ese pico, dijo el profesor de Economía de la universidad de Harvard, Kenneth Rogoff, de 59 años.
Este año los directivos del Deutsche Bank AG y de Goldman Sachs Group Inc. no perdieron tiempo en asociar las evaluaciones alentadoras con las advertencias de que las economías seguían frágiles y proclives a ser objeto de errores en la política.
A algunos banqueros los inquietaba que las burbujas crediticias podrían estar en proceso de formación mientras los bancos centrales bombeaban efectivo.
“La crisis les dio una vacuna en términos psicológicos, porque ahora pueden ver qué es lo que no anda bien”, dijo Rogoff, quien fue economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), el 26 de enero, durante un encuentro privado con la directora de ese organismo internacional, Christine Lagarde, y el codirector ejecutivo del Deutsche Bank, Anshu Jain.
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