EL CAIRO/EFE
El presidente de Egipto, Mohamed Mursi, decretó ayer toque de queda y estado de emergencia durante treinta días en las provincias de Port Said, Suez e Ismailiya, afectadas por los últimos actos de violencia. Mursi, quien envió un mensaje a la nación a través de la televisión estatal, instó a las fuerzas políticas a mantener hoy una reunión intentar salir de la crisis.
Ayer, nuevos disturbios dejaron siete muertos y 360 heridos en los funerales de 29 de los 31 fallecidos el sábado en Port Said, luego que un tribunal recomendara la pena de muerte a 21 acusados de participar en la masacre en un partido de futbol en febrero de 2012.
Según el director del departamento de hospitales de Port Said, Abderrahman Farah, la mayoría de los heridos tenían síntomas de asfixia por inhalar gases lacrimógenos y el resto por disparos y fracturas.
Los gases fueron lanzados desde las comisarías, según la televisión estatal, mientras se realizaban los funerales.
En El Cairo, los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden se reanudaron en las inmediaciones de la plaza Tahrir como el puente de Qasr al Nil, mientras que otros accesos al centro de la capital fueron bloqueados por manifestantes.
La relativa calma de las primeras horas de la mañana se vio alterada por continuas escaramuzas cerca del Ministerio del Interior, que se sumaron a los ataques registrados por la noche contra comisarías de la capital y otras ciudades. Desde el viernes, cuando se conmemoró el segundo aniversario de la revolución que derrocó al presidente Hosni Mubarak, el brote de violencia ha causado 47 muertos y centenares de heridos.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A