Fernando Mexía/EFE
50 millones de personas conforman la comunidad latina en Estados Unidos. No solo es la minoría más amplia, su creciente implicación electoral ha hecho que aumente su influencia en cómo se toman las decisiones en Washington. En los comicios de noviembre más de 10 millones de hispanos acudieron a votar.
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Varias organizaciones hispanas exigieron un mayor esfuerzo a la Casa Blanca para sacar adelante la reforma migratoria prometida por Barack Obama, quien en su discurso de investidura del lunes apostó por “una manera mejor de recibir a los inmigrantes esforzados y esperanzados” y se arropó de tres prominentes figuras latinas, la juez del Tribunal Supremo, Sonia Sotomayor; el poeta Richard Blanco, y el reverendo Luis León, que bendijo el acto en español.
“Creo que fue una de las ceremonias más importantes del proceso democrático de este país”, aseguró la responsable de temas migratorios del Consejo Nacional La Raza (NCLR), Clarissa Martínez de Castro, quien entendió el pronunciamiento de Obama como “una señal de lo que se avecina”.
La directora de la conservadora Red de Liderazgo Hispano (Hispanic Leadership Network, HLN), Jennifer Sevilla Korn, también aplaudió la visibilidad de los latinos en un foro público tan relevante, aunque exigió que Obama pasara de las palabras a los hechos. “Necesitamos acciones, no solo discursos”, dijo Korn.
La reforma migratoria es una deuda pendiente que arrastra Obama desde que fuera elegido presidente en 2008. En 2012, en precampaña electoral, el líder demócrata manifestó que si era reelegido intentaría impulsar en 2013 los cambios legislativos oportunos para allanar el camino de los inmigrantes hacia su plena integración en EE. UU.
Sin embargo, Obama se encontrará ante un Congreso dividido, como ocurrió en su primer mandato, que exige una política de pactos entre demócratas y republicanos para que se apruebe la reforma migratoria. “Aún tenemos que ver una verdadera solución de amplia base y bipartidista”, comentó Korn, quien insistió en que hacen falta “más que palabras”.
Martínez de Castro confirmó que sí se realizan “conversaciones” entre ambos partidos, aunque evitó hablar de optimismo. “La pieza fundamental del debate es la legalización con paso final a la ciudadanía”, explicó la directiva del NCLR, para quien se vive un momento idóneo para avanzar hacia un nuevo contexto migratorio.
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