Guillermo E. Miranda
Lo que para muchos parecía imposible sucedió en la cuna de nuestro poeta Rubén Darío: el liderazgo de un hombre y el decoro de un pueblo le dijeron no a las fechorías del Consejo Supremo Electoral y su último fraude, documentado en un cien por ciento por un pueblo que no aceptó hacerle el juego al gobierno aparentando un estado de derecho que no existe.
El que todos los concejales que llevaba la plancha opositora al gobierno más su alcalde, hayan aceptado decidido no juramentarse desoyendo las directrices de la cúpula de su partido, es una actitud que no se había visto antes. Posición que ha echado por el suelo el estribillo de algunos dirigentes de la oposición, que alegan que hay que aprovechar los espacios que el Gobierno les permite. El respaldo popular que ha recibido la actitud adoptada por las legítimas autoridades electas de Ciudad Darío, nos demuestra que posiciones como esa son las que el pueblo espera de la oposición.
Cambiando un poco de tema, el conformismo y docilidad con que las pasadas elecciones municipales han sido aceptadas por las autoridades del PLI, han dado pie para que aquellos que creemos que muchas equivocaciones y la negativa a llevar hombres y mujeres con arraigo en sus municipios no fueron por casualidad. Participar en unas elecciones en donde se disputaban 153 alcaldías y ganar 11, perdiendo más de medio millón de votantes a nivel nacional y más de 150 mil en la capital, es algo que no solo tiene que llamar a la reflexión, sino que debería obligar a un cambio de dirección y de directores.
La más reciente encuesta de M&R, arrojó unos resultados abrumadores para los partidos políticos “opositores”, dejándola reducida a menos de un diez por ciento de la población. Lo mismo sucede con su bancada parlamentaria, la que es tildada de inoperante, ineficiente y sin brújula por más de un 70 por ciento de los entrevistados. Me comentaba mi barbero quien es un hombre muy acucioso, que si el PLI fuera un Banco y Eduardo Montealegre su presidente, hace rato hubiese corrido a los responsables y llamado a una renovación de autoridades, pero como es un partido político en donde los intereses que se juegan son diferentes, por eso se hace el sueco, aparentando no darse cuenta de la debacle a la que están arrastrando al PLI. Esta afirmación de mi barbero la concluye con una reflexión que comparto con ustedes: Cuando en los partidos políticos se pierden millones de votos por torpezas o malas decisiones tomadas sin aparente lógica alguna, hay que buscar la lógica en los miles de dólares que amasan sus líderes.
Para finalizar, quiero rendirle un tributo al pueblo de Ciudad Darío, a sus 25 concejales y concejalas, a su alcalde electo por el voto popular, señor Edgard Matamoros por demostrarnos que todavía quedan hombres y mujeres dignas, con decoro y merecedoras de nuestra confianza. Con esa calidad de personas es que iniciaremos la nueva oposición que el pueblo nos está demandando, con actitudes dignas que no busquen migajas del poder, sino que un cambio radical que nos devuelva la democracia y el estado de derecho perdidos.
El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense y actualmente miembro del PLI.
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