El delantero David Villa estuvo muy activo en la victoria del Barcelona este jueves en la Copa del Rey. LA PRENSA/AFP/ LLUIS GENE

Barsa a cuartos

Relegado últimamente a ser titular solo en partidos de menor trascendencia, David Villa se reivindicó ayer con dos tantos en el triunfo del Barcelona ante el Córdoba (5-0), a los que se sumó Alexis Sánchez en el segundo tiempo para clasificar a los azulgranas a cuartos de final de Copa del Rey.

Lex Cubero/Barcelona/eFE

Relegado últimamente a ser titular solo en partidos de menor trascendencia, David Villa se reivindicó ayer con dos tantos en el triunfo del Barcelona ante el Córdoba (5-0), a los que se sumó Alexis Sánchez en el segundo tiempo para clasificar a los azulgranas a cuartos de final de Copa del Rey.

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“(Villa) es un gran goleador. Es su característica y él jugó un gran partido”, dijo el asistente de Barcelona, Jordi Roura, que está a las riendas del equipo mientras el técnico Tito Vilanova recibe tratamiento por un tumor en la garganta.

“El nos mostró lo que todos sabemos, que él va a ser un jugador importante para nosotros en esta campaña”, añadió.

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Con la eliminatoria prácticamente decidida con el 2-0 del primer choque, del Nuevo Arcángel se pasó a un Camp Nou sin ángel. Noche fría, poca asistencia al estadio y abundancia de no habituales. La ausencia de Messi, Xavi o Iniesta auguraba un choque sin demasiados alicientes. Fue justo todo lo contrario.

El Córdoba se encerró atrás, pues poco más podía ofrecer. Un Thiago superlativo, flanqueado por el mejor Song de la temporada y un Sergi Roberto incisivo, balancearon el cuero de lado a lado sin suspiro, en una sesión de hipnotismo a toda velocidad.

El mareo surtió efecto al cuarto de hora cuando Saizar, en un tremendo error, regaló un balón en un saque con la mano. Song recogió el cuero y lo cedió a Thiago, quien tras un control mágico, aprovechó la grieta en la defensa y batió al meta con un disparo raso para estrenarse este curso (1-0).

Los de Villa estaban a punto de caer por partida doble. El primero del Guaje fue una obra de arte. En la siguiente jugada, recibió en el área, se zafó de su marcador con una hábil “croqueta” y, desde un ángulo imposible, picó la pelota al palo corto, en el único resquicio.

El espíritu del Laudrup más imaginativo pareció poseer a los azulgranas, que empezaban a recrearse. Alexis envió un pase mirando al graderío, que acabó de nuevo en Villa, para poner el 3-0 en el marcador con un disparo que besó antes la base del poste.

El segundo tiempo devolvió a Alexis de sus tormentos propios. Y eso que, tras la reanudación, volvió a desperdiciar otra ocasión, incluso cuando había superado al portero. Pero sin la confianza para el regate, Alexis no pierde la entrega que le caracterizan.

Un córner y un rebote le bastaron para su objetivo. A los diez minutos saltó más que nunca para cabecear un saque de esquina al fondo de la red y, cuando el partido ya perecía, aprovechó una carambola, tras un remate de Tello, para cerrar la goleada. Cuatro décadas llevaban los califas sin pisar el Camp Nou y se acabaron llevándose una manita.

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