Alina Lorío L.
La renovación urgente de 15 mil manzanas de cafeto en las zonas afectadas por la roya es lo que deberían hacer el Gobierno y diferentes organizaciones del sector, según plantean miembros de una comisión de productores que acompañan a la Comisión Nacional del Café (Conacafé) en la valoración de la crisis que vive este rubro.
Para Leonel López Zeledón y Vicente Colindres, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la comisión antes dicha, una concertación nacional que podría estar conformada por el Gobierno, productores individuales y cooperativas, organizaciones gremiales, el Cosep, empresas acopiadoras y exportadoras, así como la Comisión Económica de la Asamblea Nacional, es lo que podría hacerle frente a la crisis generada por la roya en cafetales de Nueva Segovia, Madriz y Jinotega.
Según el Plan Nacional de Producción, en el período 2012-2013 se tenía previsto cosechar en 172,000 manzanas de café, 1.97 millones de quintales a nivel nacional. El IV Censo Nacional Agropecuario del 2011 proyecta 180,219 manzanas.
Solo en Nueva Segovia se proyectaba cosechar 25,045 manzanas de café.
Colindres sostuvo que recientemente el Gobierno declaró que no contaba con los recursos para financiar a lo inmediato los planes de renovación del café en zonas afectadas por la roya y la antracnosis, entonces ante eso “es urgente juntarnos todos y empezar ya a dar pasos concretos”.
La Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), a través de la Conacafé, ha insistido desde hace tres años en la necesidad de que el Gobierno o el Estado desarrolle planes para la renovación de 60 mil manzanas de café obsoletas en todo el país, con el fin de elevar la productividad de los 12 quintales por manzana que producen actualmente, a 20 quintales por manzana.
En la cooperativa La Unión, ubicada en Dipilto, constituida por 60 pequeños productores que en el ciclo 2011-2012 cosecharon cuatro mil quintales de café oro, ahora estiman que en el ciclo 2012-2013 la cosecha apenas llegará a unos mil quinientos quintales y con un futuro incierto porque “las plantas prácticamente están muertas y ya no esperamos cosecha de ellas para los próximos años”, dijo doña Juliana Rodríguez, pequeña productora en Las Manos, Dipilto.
“En Dipilto los que debemos nos preocupamos porque si no va a haber cosecha, ¿cómo vamos a pagar esas jaranas? Que nos ayuden con créditos a largo plazo para renovación, porque ese café va de viaje, está sin hojas y los próximos tres años esas plantaciones desaparecerán y es necesario ir renovando para evitar pérdidas tanto nosotros como el país”, dijo.
Otra gran preocupación para la directiva de la Cooperativa La Unión es que ubicó el año pasado un millón 700 mil córdobas en créditos, que por los pronósticos no alentadores en la cosecha de este ciclo podría no recuperar. “El pequeño productor no ajustará ni para pagar sus deudas, menos para invertir en la renovación de sus cafetales”, recalcó Colindres.
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