Adolfo Miranda Sáenz
En la Iglesia católica las Provincias Eclesiásticas las integran una Arquidiócesis metropolitana y varias Diócesis llamadas sufragáneas. El arzobispo de la Metrópoli es el Metropolitano de la Provincia con alguna autoridad sobre las Diócesis sufragáneas (por ejemplo, cuando una Diócesis queda vacante, el arzobispo metropolitano puede nombrar un administrador temporal si el Colegio de Consultores de la Diócesis no puede elegir a uno dentro del tiempo límite y si el papa no ha nombrado un administrador apostólico). La Provincia Eclesiástica de Nicaragua la integran el arzobispo metropolitano de Managua, los obispos de las Diócesis de León, Granada, Matagalpa, Estelí, Jinotega y Chontales, el administrador apostólico de Bluefields y los obispos auxiliares (Managua y Bluefields).
Las Conferencias Episcopales pueden integrarse con una o varias Provincias Eclesiásticas y consisten en la asamblea de los obispos de un país o territorio determinado, que ejercen unidos algunas funciones pastorales respecto a los fieles de su territorio, sobre todo mediante formas de apostolado acordes a las circunstancias de su tiempo y lugar. En Nicaragua los obispos que integran la Conferencia Episcopal son los mismos que integran la Provincia Eclesiástica, pues solo hay una Arquidiócesis metropolitana.
Hace un siglo existía solamente un obispo en León que lo era de la Diócesis que comprendía toda Nicaragua (y Costa Rica hasta 1850), y que era sufragánea de la Provincia Eclesiástica del Virreinato del Perú, cuyo metropolitano era el arzobispo de Lima.
Monseñor Simeón Pereira y Castellón fue el último “obispo de Nicaragua”, pues el 2 de diciembre de 1913 el papa San Pío X, mediante la bula “Quum iuxta apostolicum effatum” creó nuestra Provincia Eclesiástica que originalmente comprendía la Arquidiócesis de Managua con su arzobispo metropolitano monseñor José Antonio Lezcano y Ortega, teniendo como obispo auxiliar con sede en Matagalpa a monseñor Isidoro Carrillo y Salazar; la Diócesis de León a cuyo frente quedó como obispo el propio monseñor Simeón Pereira y Castellón a quien se le confirió también el nombramiento honorífico de arzobispo titular de Sísico (un reconocimiento por haber tenido el episcopado leonés la preeminencia que perdía); la Diócesis de Granada, teniendo como obispo a monseñor José Piñol y Batres (guatemalteco) quien renunció a su sede episcopal al poco tiempo, sucediéndole monseñor Canuto José Reyes y Balladares; y el Vicariato Apostólico de Bluefields a cargo del fraile capuchino (español) monseñor Agustín Barnau y Serra.
Los arzobispos metropolitanos de la Arquidiócesis de Managua y de nuestra Provincia Eclesiástica han sido: monseñor José Antonio Lezcano y Ortega, monseñor Alejandro González y Robleto, el cardenal Miguel Obando y Bravo y monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano. (Monseñor Julián Barni no fue arzobispo metropolitano, sino que estuvo temporalmente gobernando la Arquidiócesis como administrador apostólico y luego pasó a ser obispo de León).
Este año los católicos celebramos el centenario de nuestra Provincia Eclesiástica unidos a nuestros obispos actuales, pidiéndole a Dios que les dé sabiduría para iluminar nuestro peregrinar por este mundo en nuestra querida Nicaragua, recordando siempre con cariño y respeto a los retirados como eméritos, y encomendando al Señor a los que ya gozan de su presencia.
El autor es abogado, periodista y escritor www.adolfomirandasaenz.blogspot.com